GATO NEGRO
29, Abril, 2008
- Es difícil ver un gato negro en una habitación oscura, especialmente cuando el gato no está. - Dijo Armando en tono de reproche.
Se giró sobre sus talones y miró la calle por entre las rendijas de la persiana a medio bajar. Un niño de siete años lo miraba con sus enormes ojos negros llenos de convicción.
- ¡Te digo que estaba allí!- respondió el pequeño, apretando los puños.-¡lo sentí!
Armando se volvió hacia él, y hablando con el aire un metro por encima de la cabeza de su interlocutor extendió la mano derecha, palma hacia arriba y dedos separados.
- Las cosas están claras. Si no ves algo con tus ojos, no existe. Si algo no existe, no puede estar. -Ahora se agachó lo suficiente para que sus ojos mirasen directamente a los del niño. - Mario, No hay ningún gato en tu habitación que haya venido de otra dimensión a través de la foto de la cómoda.
Armando se levantó y cogió el porta fotos en el que se veía la versión en sepia una granja de cerditos.
- La bisabuela Mica no tenía gatos. Cerdos, el perro que tiene aquí a su lado, Pongo…
Mario se cruzó de brazos y arrugó la nariz.
- Nunca me crees.
- A ver… si dices la verdad te creo, pero si inventas…
- ¡Te llamé para que vieses el gato negro pero lo asustaste!
- ¡¡Por favor Mario!! ¡Estabas a oscuras!
- El gato me habló.
- No tengo tiempo para jugar. Cuéntale cuentos a tu madre.
Armando salió de la habitación de forma pausada, mirando a Mario con reproche de nuevo antes de coger el pomo de la puerta.
- Papá… ¿puedo ir a Neverland con Chad?
Armando empujó un poco la puerta a medio cerrar y la volvió a abrir.
-¿Chad? ¿Quién te ha dicho que a mi padre de pequeño le llamaban así?
- Él. Está aquí, en la foto.
Armando se acercó rápidamente y volvió a mirar la foto. Detrás de la abuela Mica había ahora un niño que asomaba la cabeza y sacaba la lengua.
- ¡Pero si antes no estaba! ¡He mirado la foto miles de veces y…!
- Y mira aquí, Papá.
Armando miró la esquina inferior izquierda de la foto y por un instante le pareció ver la sombra de un gato negro.
y los cerdos se toman el poder!!
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De Noches y Sueños
22, Abril, 2008
La última vez que se vieron eran todavía adolescentes.
Estaba anocheciendo y él a penas pudo ver la tímida lágrima que resbaló por la mejilla de ella.
- No te creas que he andado con otras, que he estado enfermo en mi cama.- Había dicho él distraídamente.
Ella miraba por encima de su hombro la silueta de las casas en un cielo aún azul.
- No creas que he perdido la estrella que me diste -había dicho orgulloso- Está en mi casa.
- Junto a tu cama. Enferma ¿verdad? -Ella se dio la vuelta para marcharse.
- ¿Dónde vas?
- En busca de un verdadero atardecer.
La oscuridad
11, Abril, 2008
La oscuridad lo envolvió todo, y supo que cuando volviese la luz todo habría cambiado.
Marta permaneció sentada muy quieta, conteniendo la respiración, con las manos apoyadas en las rodillas y la vista fija en la oscuridad frente a ella.
- Tres, dos… ¡uno!
<<PUM>>
Un estallido de luz y sonido de la duración de un latido golpeó el ambiente, dejándole ver por un segundo las siluetas blanquecinas de miles de personas frente a ella. Alguien había gritado y varias voces le habían imitado.
<<PUM>>
Otro. Una nube azulada, con olor a desodorante se materializó a su alrededor. Más gritos.
<<PUM>><<PUM>><<PUM>>
La oscuridad desapareció por completo, y una descarga de sonido continuo y estridente llegó desde los cuatro puntos del Auditorio Nacional. Marta y todos los demás siguieron mirando al frente, como hipnotizados por la cadenciosa melodía.
De pronto una figura negra en el escenario comenzó a tomar forma, al tiempo que la melodía disminuía su volumen.
- ¡¡Ciudadanos!!
Había hablado una voz aguda, que cortó el aire y se elevó por todo el recinto, entrando en cada cabeza como si fuese dirigida a cada uno de ellos en particular.
- ¡¡Ha llegado el momento!! ¡¡YA ES LA HORA!!
Una ola de vítores rodeo a Marta en dirección a la voz. Todos se levantaron se sus asientos. José, a su lado, le tomó la mano. En ningún momento se miraron.
En el escenario, la oscura figura fue enfocada por un haz de luz rojiza mientras la melodía perfilaba un dramático estribillo. Era un hombrecillo gordo disfrazado de Superman. Extendió los brazos sobre su cabeza y miró al techo.
- Habéis sido elegidos por el Líder. ¡¡Presenciaréis el MILAGRO!! ¡¡HOY MORIREMOS POR EL ROCK!! ¡¡SEREMOS LIBRES!! ¡¡DOMINAREMOS EL UNIVERSO!!
En el preciso instante en el que el hombrecillo terminaba de hablar, otra nube de humo azul comenzó a descender desde los palcos; y mientras se giraba para conectar una máquina con una extraña pantalla cifrada, la música volvió a sonar.
Todos al rededor de Marta y a José comenzaron a bailar. Marta notó como su realidad se volvía pesada y ruidosa. Musitando una disculpa tras otra que nadie escuchó, trató de hacerse paso entre la multitud para salir de allí. Tardó cinco minutos en llegar a la salida de emergencia y comprobar que estaba bloqueada.
En el exterior del edificio, un hombrecillo gordo disfrazado de superman subía a un coche en marcha que le esperaba. Tenía la mano derecha en el pecho sujetando un corazón desbocado, y la izquierda en el trasero sujetando un pantalón escaso.
Casi sin respiración, y con la voz un poco menos aguda de lo que había sonado en el interior del auditorio, musitó una frase que no sentía.
- Dios les guarde.
Otra foto de un gato.
10, Abril, 2008
En estos días por casa, [¡sin trabajo!] he tenido la compañía de Peluche, que me seguía por todas partes.
Incluso se ponía en mi alfombrilla de Yoga, para darme ánimos. Aquí estábamos tumbados en el patio.
La verdad es que eso de tener vacaciones y que todo el mundo trabaje está muy bien, porque puedes ir a verles en su hábitat natural, y… ¡no hay que madrugar!
Y manzanas…
4, Abril, 2008
Algo tan sencillo como una manzana significa que después de dedicarme a cocinar otras cosas [léase lasañas, bizcochos, torrijas, estofados...] y a comerlas, voy a intentar depurarme para la boda de Javi, que es en unas semanas.
¡pero no pienso morir de hambre!
Ésta chica va a comer más fruta y verdura, pero también está haciendo yoga, ciclismo estático y ensayos con los zapatos de tacón, para que el día J no le duelan los pies.
Puede sonar superficial, pero allí habrá gente que no veo desde hace mucho tiempo y quiero sentirme especial.
Puede sonar insano, pero quiero que se retuerzan de envidia.
Puede sonar poco serio, pero me dá igual. Son escusas tontas… ¡¡lo que quiero es estar más sexy!!
De que No lo sé…
12, Marzo, 2008
[Mis días sin ti]
[Y un universo alterno.]
[La lluvia que no cala]
[En el fondo de un tintero.]
[Seguro que lo sabes]
[Y por eso lo repito:]
[Mis días sin ti]
[En el fondo de un tintero.]
‘Idon’t Know’ de Noa
De Sombra y Sueños.
11, Marzo, 2008
Soy el mendigo que sólo acepta sueños. En mis ojos encontrarás la furia de los deseos irrealizados de miles de generaciones de hombres. No tengo hogar, no tengo destino. Mi futuro es tu presente y voy a encontrarte.
Estoy sentado en una cafetería de suelos marmóreos, techos altos y mesas reducidas. En un principio traté de escribir una biografía, como tantos otros en idéntica situación a la mía lo han hecho antes, pero creo que es estúpido. De nada sirve recordar sus nombres, ni su vida porque no están aquí.
Yo no busco confesiones, ni relatos de Sangre y Oro. Mi vida es mucho más sencilla que todo eso. Vivo eternamente, pero no paseé por las ruinas de ningún imperio, ni participé en aquelarres de desenfreno y perdición.
Sigo las modas, me adapto a lo que me rodea y nadie me verá si yo no quiero que lo haga.
Sé que tú me has visto, aunque puede que no te dieses cuenta. Fue ayer, al anochecer. Cruzabas el parque con aire preocupado, con las manos en los bolsillos y la mirada perdida. Tu soledad me cautivó, pero no pude acercarme por miedo a sucumbir a tu sensualidad.
Lo he pensado y sé que sin ti ya no puedo seguir. Te necesito. Lo único que me interesa ahora son tus sueños, sumergirme en ellos en un latido, y de ese modo vivir una realidad ficticia que enriquecerá mi alma y dotará a mi cuerpo de toda la vida que él solo no puede generar.
Voy a buscarte. Por unos segundos seremos uno. Luego vivirás por siempre en mí.
No desesperes, ya queda menos. Te encontraré.
Pd. No tengo muchas ganas de cualquier cosa que no sea dormir, pero esta frase es de Scry, y tenía que escribirle un cuento de Vampiros antes de que se vaya a NYC.
Con cariño…
Amanda
4, Marzo, 2008
- Voy a coger un frasquito de hierbas de mi librería. Lo cogeré para mirarlo… y para olvidarte.
Alguien, al otro lado del teléfono debía estar dándole una replica a Amanda, porque ella calló, mirando al infinito. Sus pequeñitas manos enredaban el cable del viejo aparato con giros concéntricos de su dedo índice.
- Ana, no me puedes hacer esto…
Pero Ana sí que podía, sin duda. Con un gesto de desdén, Amanda colgó el teléfono, y esperó a oír su timbre de nuevo. Apretando los puños se giró y entró corriendo en la librería.
No se molestó en encender la lámpara, ni en subir las persianas. La luz del pasillo le guió hasta el minibar, que a su vez le regaló su propia luz para iluminar el camino que su brazo recorrería hacia el licor de hierbas.
En el pasillo, el teléfono dejó de sonar. Amanda cogió el frasquito de hierbas, se sentó bruscamente en el suelo y en un ademán de novela trágica gritó:
- ¡Adiós! ¡Quién sabe si volveremos a vernos! Un miedo helado corre por mis venas y casi apaga en mí el aliento vital.
Lo destapó y comenzó a beber con pose teatral, incluidos el dorso de la mano izquierda en la frente y los ojos caídos.
Nadie aplaudía a su Julieta cuando terminó de beber el líquido del frasco. Tampoco cayó en un sueño envenenado tras el que despertar viendo el corazón de un Romeo atravesado por el puñal mortal.
- No lo entiendo - Dijo en voz alta.
El teléfono volvió a reclamar su atención y Amanda lo ignoró, suspirando y volviendo a la realidad.
Su vida era una continua decepción. No había nada emocionante, nada especial… continuamente intentaba llamar la atención de los demás, destacar en algo… y no lo conseguía.
Sin darse cuenta había vuelto al teléfono y lo había cogido.
- Pero tú sí, Ana.
Ana sí que podía.
- No lo entiendo, yo soy mejor que tú. Yo nací dos minutos y medio antes… ¡Yo debía estar allí!
- Amanda, ¿Qué son esos gritos?
Una mano le tocó el hombro y otra le quitó el teléfono con suavidad. Unos ojos verdes la miraron con ternura.
- Tienes que volver a la cama, Ana está ya durmiendo.
Amanda cogió de nuevo el teléfono.
- Ana, madre dice que ya duermes. Perdona que te gritase antes… no sé que me pasó. Da recuerdos a Papá y a Dios… y a la abuela. Procuraré dormir de un tirón. Mañana te llevaré flores.










