¿Arena en la playa?
15, Febrero, 2007
Por la mañana lo sentí. Me dije: “Ponte el cinturón que va a pasar algo hoy”.
Por la tarde me llamaron, porque Luis había tenido un accidente de coche y había muerto. No es el primer ni el segundo amigo que muere de forma brusca en los últimos cinco años. Luis era parte de mi familia, y ahora estoy tratando de negar lo evidente: que no volverá a llevarme a la playa, que no volverá a enseñarme una postura de yoga, ni volverá a discutir conmigo sobre cómo es mejor afrontar una entrevista de trabajo… Estoy tratando de anularme el sufrimiento, de suprimirlo. No quiero llorar más.
Ciega de egoísmo me pregunto “¿Y qué haré sin Luis?”. Sí, me doy cuenta de que últimamente me pregunto mucho eso, cambiando el nombre y los motivos, pero es lo mismo.
Quizá debería dejar marchar todo lo que creo necesitar, tratar de ser yo y conformarme con que soy la única persona que no me va a fallar, y que siempre estará conmigo.
Debería coger un puñado de arena de playa y dejarla volar con el viento.

16, Febrero, 2007 at 10:59 am
Soy la única persona que no me va a fallar, y que siempre estará conmigo. Me quedo con esa frase y tú también deberías hacerlo.
Besos.
19, Febrero, 2007 at 12:56 pm
¡Joooo!…, se me han adelantado al comentario.
Pues nada que he visto el tuyo en Fuzzy y he pinchado.
Había copiado esto de tu escrito, pero como digo, el anterior coment dice lo mismo:
“Quizá debería dejar marchar todo lo que creo necesitar, tratar de ser yo y conformarme con que soy la única persona que no me va a fallar, y que siempre estará conmigo”.
De mi cosecha añadiría que si no quieres verte defraudada, confía en aquello que nunca te puede defraudar: tu aliento.
Encantado y un saludo
21, Febrero, 2007 at 10:23 am
Me he sentido defraudada muchas veces, pero sigo confiándome en los demás. A ver si aprendo y consigo desarraigarme un poco de todo.