Un día de playa
8, Julio, 2008
UN AMANECER
4, Julio, 2008
- Si cruzas, puede que no volvamos a vernos… – dice Ana, con la cara roja y furia en la voz.
- Si me quedo sé que podría llegar a odiarte. – Mario se detiene, buscando las palabras – Podría odiarte tanto como ahora te amo.
Ana se vuelve a la mesa que tiene tras ella, y con un manotazo, tira al suelo un jarrón repleto de Azucenas. El agua moja su falda.
- ¿Crees que diciendo que me quieres lograrás que ésto sea más fácil?
Mario suspira.
- ¿Crees que sería de otro modo? – vuelve a preguntar ella mientras se lanza sobre él y coge su cara entre las manos.
Mario se deshace de las manos de Ana. Su mirada es triste.
- Cruzaré, porque es lo que debo hacer. Y te amaré porque es lo que mi corazón quiere. Ninguna desgracia me parecerá mayor que no volverte a ver, pero es mi destino.
- No estaré aqui cuando vuelvas. – Ana rompe a llorar. – ¡cruza y olvídame! Porque ahora yo sé que también puedo odiar a quien me abandona.
[[El Post Original, 19 de Junio de 2006. ]]
Estoy de un sensible… Me emocioné al escuchar a Betancourt. Creo que vuelvo a las andadas… ¡¡No a la Dependencia Emocional!! [Alguien me dijo una vez que no era bueno sentir tanto].
Así que… este finde trataré de no pensar en nada que no sean amaneceres y paseos por la arenita de la playa…
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