La última imagen

12, marzo, 2007

La última imagen que quedó plasmada en su retina fue la de su asesino.

Caminábamos sin rumbo fijo, atravesando una explanada de alta hierva verde, salpicada de flores blancas y rojas. El sol brillaba sobre nosotros en su punto más alto. No había nada de viento y no se oía ningún otro sonido que no fuese el de nuestros pasos o el de nuestra propia ropa, e incluso éstos estaban muy amortiguados. No me habría sorprendido si de la nada hubiese aparecido una larga carretera vacía, y del otro lado la arena y el calor del desierto nos hubiesen llamado por nuestros nombres.

El ambiente era tan pesado que te entraban ganas de tumbarte allí mismo y no hacer nada mientras el sol brillase de ese modo, pero seguíamos caminando en silencio, sin mirarnos y sin decir nada. Yo trataba de buscar las palabras para decirle cualquier cosa, pero mi mente estaba en blanco. Imaginaba una gota de sudor cayendo en el suelo y friendo un huevo.  

En el aire flotaba la sensación de que en vez de en un espacio abierto aquel lugar en una prisión. Nos rodeaba la más inmensa soledad que nadie pueda imaginar. 

Casi sin darme cuenta, llegué a la conclusión de que iba a ocurrir algo, pero no sabía en que momento. Gonzalo también lo sabía, y me cogió de la mano mientras yo soltaba un largo suspiro. 

     Tranquila, Sienna, lo conseguiremos. 

Nos habíamos detenido en medio de aquel lugar, y me abrazó con fuerza. Apoyando la cabeza en su hombro, cerré los ojos y traté de creer en sus palabras.  

Por un instante me pareció que lo veía todo a través de sus pupilas, el prado, el pesado aire amarillo, a mi misma entre sus brazos… Me vi deshacer el abrazo, y reparé en mi mirada. Esos ojos marrones y centelleantes lo decían todo sin palabras. Eran los ojos de un asesino, y yo lo sabía.  

“¡Sienna!” 

Desperté a las siete de la mañana, con un terrible dolor de cabeza. Estaba en mi habitación, y en la mano apretaba una pequeña llave de latón. Por mi mente pasaban repetidas imágenes bastante incoherentes. Un buldozer amarillo a través de una ventana, un buldozer amarillo reflejado en un espejo, un hombre tumbado delante de un buldozer amarillo, un planeta explotando… 

– ¿Porqué tengo la sensación de que anoche hice autoestop? -le dije a mi gata Lizzi, que estaba ronroneando a mis pies. 

Tras ducharme y pensar por enésima vez que olvidaba algo, me arreglé para ir a trabajar.   

***

Esta es una continuación de otro texto que escribí para el cuentacuentos. No es necesario leerlo, pero aquí está . 

Más historias con este mismo comienzo en el cuentacuentos.

Anuncios

10 Responses to “La última imagen”

  1. ROC Says:

    Me ha parecido una historia facil de leer y estupendamente narrada. Casi he podido sentir ese sol (al que por cierto soy alérgica) y lo he pasado francamente mal. Quedo en espera a ver como continúa tu historia que se está poniendo muy interesante. Un abrazo.

  2. Tormenta Says:

    hola 🙂
    mmmm un buldozer amarillo? un planeta explotando? tal vez un pequeño pez llamado Babel y un enorme ordenador llamado Pensamiento Profundo :P… aunque no creo que ese lugar fuera Magrathea.
    Me ha gustado un montón el cambio, cuando despierta, y el detalle friki.
    Un besito y hasta la semana que viene.

  3. Hellraiser Says:

    Podía asfixiarme en ese ambiente…
    Así que es la continuación de algo ya pasado???
    Pasaré a leerlo más tarde y lo empalmaré de nuevo con este. XD
    Yo también espero a saber si la continuarás o no, espero que avises para seguirla. Parece que promete mucho!
    Un abrazo y continuamos leyéndonos!!!
    Hell.

  4. Oski Says:

    He sentido el calor del relato. Me he imaginado a mi mismo (no me preguntes porqué) en un desierto, sudando la gota gorda y viviendo exactamente lo mismo que tú has escrito.

    Como habrás podido deducir es señal de que me he enganchado a tus palabras.

    ¡Un saludo!

  5. sara Says:

    Me encanta tu claridad narrativa… no sé, da la sensación de que todo es mucho más real.
    😉
    Un saludo!!!

  6. Memnoch Says:

    Tienes talento pequeña, de eso no cabe la memor duda 🙂
    Sigue así preciosa.
    Petonets maca

  7. fuzzy Says:

    Una maravilla para la mente un viernes por la mañana leer tu relato.

    besos pequeña synn.

  8. ninive Says:

    Das color y forma a los sueños, surrealismo o realidad, la suavidad de la brisa, de la piel del felino, de la arena, del nombre Sienna entremezclada con el asfalto, la máquina, el momento único e irrepetible que una vez más el trabajo interrumpe.
    Me gustó mucho.
    Un abrazo

  9. RENÉ Says:

    synn.
    he dejado como tres veces líneas aquí.luego vengo a verlas y no aparecen..
    ahora esot hacienco una prueba nuevamente
    cariños desde la montaña.
    rené

  10. RENÉ Says:

    sabes synn?..
    nunca supe si este tipo de relatos pertenciían a realidad o fantasía..pero corresponden a una agradable forma de narrar..a las retinas que se pasean por tus líneas..
    pareces conforme contigo misma en este estilo de expresión..lo que tarde o temprano es trascendente al plasmar líneas..
    un abrazo grande synn.parece que esta vez sí quedó registrado mi saludo..
    cariños..rené


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: