El ángel

9, julio, 2007

Los hombros del ángel se estremecían mientras lloraba.

¿Y tú qué hacías? Le mirabas embobado, con la mente en blanco y sin intención de decir nada.

Un ángel es algo demasiado grande para ti, nunca podrás entenderlo. Cuando un ángel deja que le veas, o tú estas perdido, o él te necesita.

Y tú debías haberlo ayudado.

¿No recuerdas cómo se te apareció? Tu volvías de una fiesta, con los ojos medio cerrados y un ligero dolor de cabeza. Toda la calle estaba vacía y bastante oscura. Podríamos buscar motivos, pero no viene al caso.

El te tocó el hombro cuando metías la llave en la cerradura. Diste un salto y le pisaste un pié. Te giraste para ver a un tipo en camisón que lloraba en silencio a tu lado. Luego te deshiciste en excusas porque pensabas que era porque tú lo habías pisado.

Te metiste en casa y le diste con la puerta en las narices, pero él te estaba esperando en el sofá del salón, abrazando su estómago con los brazos, ligeramente inclinado. Viste unas alitas pequeñitas en su espalda y algo en tu interior te hizo sentir abatido. Te sentaste en el suelo a sus pies, y comenzaste a escuchar.

Ángel había bajado a la tierra para ayudar a Elena. Ella había dejado de creer en el amor desde que un hombre se le había roto el corazón y él tenía que ayudarla a recuperar la ilusión.

Todo había ido bien, Elena era una chica muy sincera y se había confiado a Ángel desde el primer momento. Él la acompañó cada día, enseñándole lo maravilloso de un amanecer, de una sonrisa o de un pajarillo cantarín.

Al principio no fue fácil, pero poco a poco, Elena fue recuperándose. Y Ángel descubrió lo maravillosa que era ella en realidad. Creo que se enamoró.

Pero la felicidad suele tener fecha de caducidad. Elena no se daba cuenta de lo que sentía Ángel. Y un día se cruzó contigo y volvió a sentirse mal, tan mal que no miró al cruzar la calle y un coche la atropelló. Estaba muy grave.

Habías sido tú quien rompió el corazón de Elena meses atrás, pero no te acordabas de ella. ¿Elena, Sara, Lucía? ¿qué más da un nombre que otro? Para tí el nombre había sido siempre lo de menos.

Ángel te pedía que fueras al hospital a pedirle perdón y que ella pudiese pasar página al fin . Se culpaba por no haber pensado que lo primero que debió hacer, en vez de mirar sus enormes ojos de color miel era buscarte.

Asentiste, aún embobado por el áura de Ángel, miéntras él desaparecía.

Ya ha amanecido y aún estás en tu casa… sé que no te vas a mover. Una parte de tí está consumiéndose, pero puede mas tu orgullo. Tenías que haber ayudado al ángel. Te tenías que haber ayudado a tí mismo.

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Escrito para la frase de la semana de el cuentacuentos. 

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10 Responses to “El ángel”

  1. contenedor Says:

    Es la primera vez que me paso por aquí, pero me llevo una buena sensación. Tu historia me recuerda a la película City of Angels, ¿la has visto?
    Es curioso cómo no nos queremos dar cuenta del daño que hemos hecho hasta que alguien tiene que bajar o venir a recordárnoslo, un poco como hacer visible nuestra conciencia. El orgullo… ¿no hay algo contra él? Espero que la felicidad de todos nosotros, quienes tenemos en común algo tan importante como expresarnos mediante palabras, no se acbe nunca. Un saludo y pásate cuando quieras a leer!

  2. Mar Julià Says:

    Jolín, el orgullo, la pereza, la idiferencia!!!! Que fuerzas tan cósmicas atan nuestros corazones


  3. Has conseguido que odio a ese tipo , me has transmitido todo el posible resentimiento hacia él y lo que hace y como se comporta y su maldito orgullo. Y en unas pocas palabras , con unas breves pinceladas. Muy bien hecho, me dejas encantado.

    Un saludo,

    Pedro.

  4. luz de luna Says:

    ¡¡¡Que bonito!!. A mi me ha enternecido..Salu2.

  5. Sharon Says:

    ¿Y que tenga que venir alguien a decirle el daño que ha hecho?¿Y que aun así siga sin remediarlo?, has conseguido que el lector sienta lo que nos cuentas y eso como poco es bueno;)
    Una historia muy buena, muy bien escrita y una idea genial.
    La primera vez que te leo y desde luego que volveré.
    Un beso

  6. Roadmaster Says:

    En este momento me está tocando hacer de ángel… y desde hace tiempo temo lo que le pueda pasar a mi protegido si llega a cruzarse con quien le partió el corazón 😦
    Vaya si me ha llegado este relato.
    Besos

  7. Carabiru Says:

    No le conozco y ya le odio, primero por romperle el corazón vete tú a sabe como, y segundo por no moverse de su casa aún sabiendo que está en el hospital grave.

    Interesante historia.

    Salu2

  8. ninive Says:

    Y mientras Elena en el hospital..
    ¿Vence el demonio? Impotencia siento tras leerte de no llevarlo a rastras a verla.Una narracìón enternecedora y a la vez de un gran contenido dramático que tus palabras llegan a transmitirnos,a ser ese tercer personaje que no posee la moderación del angel ante tal bloqueo,ante tal no reacción.Un texto que engancha.
    Enhorabuena, un abrazo!

  9. RENÉ Says:

    VAYA..MIL SENSACIONES..AL LEERTE..
    ME PREGUTÉ ACERCA DEL ODIO..DE NUESTROS DEMONIOS..TAMBIÉN DE LOS FANTASMAS QUE NOS RODEAN..
    ABRAZOS PARA SYNN


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