Una mañana cualquiera

22, octubre, 2007

Es una mañana cualquiera, de cualquier mes no bisiesto, en un lugar muy cercano. Ella se levanta de la cama con los ojos muy abiertos, pese a que tiene la persiana bajada, las cortinas cerradas, y a que no ha encendido ninguna luz.

Imagínate que esa noche, la anterior a ésta mañana en particular, ella tenía frío. Además de engrosar su cama con una manta más, se puso el pijama nuevo de felpa a cuadros.

A su lado en el suelo, junto a la mesilla de noche, yace de mala manera la bolsa de agua caliente (ya fría) que se escurrió cuando ella estuvo pasada de vueltas. La ha pisado con los pies descalzos, pero bien embutidos en los calcetines de lana con deditos. La impresión de haber pisado a el gato la acompañará toda la mañana.

Otro día,  ella habría encendido la luz lo primero de todo, pero anoche se le fundió la bombilla de la lamparita justo cuando le quedaban dos páginas para saber si Dorian abandonaría o no a Sybila.

Él está roncando a su lado, boca abajo, la cabeza ladeada, la babilla deslizándose hasta el almohadón… durmiendo sobre la sábana, las dos mantas y manteniendo sólo la pierna izquierda bajo el edredón.

Imagínate que esa noche, la anterior a ésta mañana en particular, él llegó a casa después de una supuesta reunión de negocios con un amigo de toda la vida. Él no tenía frío. De hecho, el llegaba muy calentito.

Después de tirar las llaves, la chaqueta y la corbata, en ese orden, sobre el Poto de la entradita, acariciar al gato y olisquear la nevera en busca de algo que no encontró, notó que ella no estaba esperándole en el salón.

Con todo su temple y saber hacer, se desvistió al tiempo que trataba de apuntar centrado en la taza del váter.  Subió muy lentamente a la planta superior, conteniendo la respiración en cada uno de los escalones hacia el dormitorio. Tropezó dos veces, pero de forma muy poco ruidosa, por supuesto. Como la puerta estaba entornada, se deslizó sigilosamente hasta su lado de la cama. Ella dormía, respirando bien fuerte, así que pensó que mejor esa noche no, mientras levantaba capa tras capa de tela, para luego volver a ponerlas en su sitio y optar por dormir ‘por sobre todas las cosas’.

Ella se había fingido dormida, y cada vez que él, ya en su mundo onírico, comenzaba a relajarse, ella se daba la vuelta en la cama de forma indiscutiblemente ruidosa, suspiraba sonora y prolongadamente y volvía a imitar a una bella (pero friolera) durmiente.

Ahora por la mañana es cuando ella, con el corazón en un puño y la vista fija en la pantallita iluminada del despertador digital dibujando las 7:15, trata de decidir si es mejor subir la persiana de golpe o poner en la mini-cadena a todo volúmen el Umbrella de sus clases de fitness. Opta por tomar la linterna de buscar caracoles de él, que anoche usó para seguir leyendo cuando la bombilla se fundió, y le apunta a la cabeza con ella. Nada.

De pronto ella tiene una revelación y ríe orgullosa. Pone sus manos heladas sobre la espalda desnuda del durmiente y oye como resultado un grito de pánico que despierta incluso a el abuelo que se había quitado el audífono, la dentadura y las gafas postizas y dormitaba en la habitación de al lado.

– ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh!

– Cariño, ¿llegaste muy tarde anoche?-dice ella con voz melosa- Porque no te oí llegar.

_______________________________

Es una mañana cualquiera, de cualquier mes no bisiesto, en un lugar muy cercano. Ella se levanta de la cama con una sonrisa, descorre las cortinas, levanta la persiana, y se acerca a él con seguridad. Le abraza y le besa en los labios.

– Creo que el abuelo estará aún dormido.

____________________________

Se cumplen 100 frases en El cuentacuentos. Esta semana es para los relatos con frase libre. Unos cuantos más, aquí.

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12 Responses to “Una mañana cualquiera”


  1. Me ha gustado mucho como has escrito, pero espero haber entendido el final… prefiero no decirlo para no quedar como un tonto 🙂

  2. scry Says:

    Ésto es un cambré

    no sé si el link saldrá, pero lo pones en google y en imágenes verás a las bailarinas hacerlo, es tirar la parte del tronco hacia atrás…
    smuaks

  3. tormenta Says:

    me he perdido un poco la verdad, tal vez intentando encontrarle una metafora… aunque me ha arrancado más de una sonrisa, eso es cierto.

    un beso y hasta la próxima historia guapa.

  4. Rose Says:

    ¡Me encantó tu historia!

  5. synns Says:

    Esta vez no hay metáforas. Es sólo una escena más…

  6. kloverkirov Says:

    Dos escenas…una que podría haber sucedido dadas ciertas circunstancias y otra que también pero por el camino opuesto…

    Sonrisa si que has hecho aparecer…

    Un abrazo y hasta la próxima historia!

  7. Niobiña Says:

    Ainsss como me ha gustado… Ella es un poco mala, pero en el fondo le quiere, lo que nos pasa a todas, que somos algo tontitas… jejejej…

    Precioso!

    100 besines de todos los sabores y 100 abrazos de todos los colores.

  8. flor Says:

    Hola synn amiga!! Siempre que intento escribir (sin éxito, claro) sobre cosas de ficción o que no me han pasado nunca, me acuerdo de tu inefable creatividad para tejer historias ajenas.

    Te admiro!!!!!

    Bueno, había perdido tu link y tuve que rastrearlo hasta enero! Si eso no es conducta, jeje… prometo ya mismo agregarte a mi lista de amigos así no te pierdo nunca más!!!

    Un besote

  9. Lanz Says:

    Ahhh Synn!! disculpa qeu yo no haya escrito nada ultimamente, si he tenido ganas, pero termino haciendo otra cosa…

    HAhaha no hay forma mas divertida de despertar a alguien,quizas si, pero esa es una de las mejores =D

    Un gran abrazo!! Me ha encantado leerte, como siempre 😉 Me has hecho sonreir =D Tambien un beso!

  10. popi Says:

    Bueno, no sé si es esto, pero es lo que me ha transmitido y, si estoy en lo cierto, eso de hacer la vista gorda no es buen estilo de vida. Buen relato y muy bien llevado a cabo.
    Un abrazo.

  11. ninive Says:

    Tan calentito llegó que aquellas manos heladas se derritieron al entrar en contacto con tal calor que no cabía mas grito que el de una sirena, pero no de mar sino de camión de bomberos!
    Una mañana cualquiera, una cálida historia de amor, de sueños y despertares. Felices 100!!
    Un abrazo

  12. scry Says:

    Creo que no he entendido el cuento… :s o por lo menos no he entendido el final.
    Me gusta cómo se venga, cómo has planteado la historia y la primera parte bien, pero luego la segunda parte ya… como que me pierdo!
    ¿me explicas? :s
    smuakssss d fresas y frambuesas


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