El mar.

29, octubre, 2007


blue seaOriginally uploaded by fungjigirl.
*– ¿Por qué el mar es azul? – Preguntó el Príncipe Ignacio.

– ¿Y cómo querías que fuese? – Respondió Ozo Peluchozo  con sorpresa. Ambos caminaban por la arena, siguiendo la línea de playa, aunque más bien era Peluchozo el que caminaba; el pequeño príncipe iba sentado en el hombro izquierdo de su amigo, sujetándose con cuidado de un mechón de peluche marrón.– No sé… hay muchas cosas que son azules y nunca nos preguntamos el por qué. – meditó Peluchozo.- Como tú.

– ¿Yo?

– Tú eres un Príncipe Azul.

– ¡ah! Pero no es que yo sea realmente azul… y el mar sí lo es.

Ozo Peluchozo rió, e Ignacio tubo que sujetarse con más fuerza, porque la risa de Peluchozo hace que todo su cuerpo tiemble.

– ¿Nadie te lo ha contado?-Peluchozo bajó a Ignacio de su hombro, porque cuando contaba una historia le gustaba mirar a los ojos de quien le escuchaba.-¿Puedes creer que hace años tu padre El Rey, fue también un príncipe?

Ozo Peluchozo se sentó en la arena, y puso a Ignacio sobre su rodilla derecha. Se aclaró la voz y empezó:

– Cuando tenía un par de años menos que tú, Eduardo Azul salió paseando con una cesta de Picnic y con mi abuelo Ozo Pardo por esta misma orilla. Aquellos días, el Mar de la Araña era solo el Lago Estrella. Y allí, donde están esos árboles tan frondosos, fue donde pararon a comer.

El Príncipe Eduardo, era realmente un Príncipe Azul y el único que podría hacer honor al nombre. Sus manos, su cara y toda su piel eran azules, y hasta su pelo, ahora totalmente blanco, tenía un gracioso brillo azulado cuando el sol lo bañaba. Los médicos reales le habían dicho a su madre que eso era porque había tardado mucho en nacer, y que se le iría con el tiempo. Pero como los años pasaban y seguía igual, tus abuelos decidieron hacer correr el rumor de que el color se debía a su origen Divino, que su Sangre era Azul.

Pues bien, Eduardo Azul y Ozo Pardo salieron de Picnic una mañana que parecía muy soleada. Comieron nada mas llegar, y luego se pusieron a jugar a la pelota hasta que estuvieron bien cansados. Como Pardo no quería seguir corriendo, decidieron jugar al escondite, y mi abuelo fue quien se quedó contando en uno de los primeros árboles.

Ozo Pardo tardó más de la cuenta en llegar al acordado número ciento cincuenta, porque la abeja Dulcinea (que casualmente vivía en ese mismo árbol) le invitó a miel con nueces, y ese es el postre favorito de mi abuelo.

Para cuando dijo ‘Ciento cincuenta, y voy’ ya estaba atardeciendo, y el cielo parecía estar lleno de nubes oscuras y amenazadoras.

Eduardo Azul se había quedado profundamente dormido en su escondite sobre la copa del nogal, y no oyó como Ozo Pardo le llamaba pidiéndole que saliese para volver al palacio.

Dezpiadada la Araña, también vivía en aquel árbol. Cuando vio a Eduardo pensó que nunca había comido un niño azul, e imaginó cómo debía ser de sabroso. Observó a Ozo Pardo adentrarse en el bosque mientras amasaba su veneno, y comenzó a embadurnar a Eduardo, feliz y contenta porque el príncipe tenía un sueño muy profundo y no lo notaría hasta que llegase a la cabeza.

Dulcinea estaba recogiendo sus alas de recambio tendidas fuera de la colmena, porque sabía que iba a llover, cuando escuchó un grito procedente de las ramas más altas. Voló en silencio entre las hojas hasta que vio a Dezpiadada tarareando una canción mientras con sus patitas daba forma a un bulto blanco con forma de niño.

Horrorizada, Dulcinea calló en picado, y remontó el vuelo casi al llegar al suelo. Buscó a Pardo, que afortunadamente también había escuchado el grito y estaba muy cerca y le dijo lo que había visto.

La tormenta comenzó a descargar todo el agua de las nubes sobre el bosque. Ozo pardo era muy grande intentar subir al nogal ye intentó moverlo apoyando todo su peso en él.

Dezpiadada calló patas arriba a la tercera sacudida, y tras ella, una fina lluvia de gotas azules, que fueron diluyéndose en el pequeño torrente de agua que llegaba del bosque.

Cuando mi abuelo ya estaba completamente desesperado, llegaron a caballo los guardias reales, y uno de ellos subió hasta la rama donde Dezpiadada había dejado a Eduardo.

En vez de un niño encontró un ovillo azul chorreando tinta. Cuando lo partió con su espada encontró dentro al Principe Azul, pero completamente blanco. El veneno de Dezpiadada y la seda con que lo había envuelto habían absorbido todo el color. Fue el color Azul el que le salvó…

– Y la tinta azul mezclada con el agua de lluvia… – Comenzó Ignacio.

– …Fue a parar al Lago Estrella, que se convirtió en un Mar Azul.

  

Inspirado en una frase de El cuentacuentos.

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11 Responses to “El mar.”


  1. ¡Que tierno! (Me ha encantado Ozo Peluchozo) La verdad es que tiene que ser fabuloso que tu padre sea el protagonista de un cuento de hadas, porque levas toda la razón y eso es lo que has escrito un presioso cuento de hadas.

    Un saludo,

    Pedro.

  2. luz de luna Says:

    Me ha parecido muy cuento, dulce y tierno. Y curioso, se me paso por un momento mezclar el agua del mar con tinta a mí tb. para encontrar una respuesta. jeje. Telepatía de cuentacuentos.

    Besitos.

  3. Lanz Says:

    Ahhh ha sido maravilloso, me he imaginado todo en mi cabeza!! Los osos son un encanto!!! Muy bonitas imagenes literarias!!! Muchas gracias Synn por compartir tus escritos, tienes una gran imaginación.

    Un gran abrazo!!

  4. MARISELA Says:

    Es muy bonito tu cuento. Si me lo permites, lo tomaré prestado para contárselo a una niña que siempre me pide historias nuevas y a veces me faltan las ideas.
    Un abrazo.

  5. Rose Says:

    Me encanto la hitsoria. Muy tierna y original. Felicitaciones!

  6. Klover Says:

    ¡Hola!

    Vaya,vaya,vaya…¡que diferente a lo que te solemos leer! Una dulzura de cuento, porque se le puede llamar así…cuento…con todas las letras ^^ Aparte de la ternura que desprende el relato me han gustado mucho los nombres ^^

    ¡Un beso guapa!¡Nos vemos la próxima semana!¡Cuídate! 🙂

  7. tormenta Says:

    dulce, dulce como la miel. me encantan los cuentos, gracias por contarme uno nuevo con el que poder soñar por las noches.
    un besito 🙂

  8. ninive Says:

    Diste con la respuesta!!
    Y es que esta se hallaba en un cuento. Ainnss si hubieramos creído en ellos ahora sabríamos porque el mar es azul. Preciosa historia Synn, naturaleza y leyenda, el círculo de la vida y la muerte, ciencia y mitología, y todo aunado en la mejor forma de contarlo, un cuento.
    Un abrazo

  9. scry Says:

    alaaaaaaaaaaaaaaaa
    qué pasada de cuento tan bonito para contar a un peke el por qué el mar es azul. lo guardaré y cuando tenga niños se lo contaré…
    in-creíble.
    intenta a ver si te lo publican por algún lado en algún cuento para niños o así.
    ¡un besote de fresas!

  10. Maria Says:

    Qué bonito y qué bueno! Que ya no sé si me gusta más esta parte o la segunda!

    Que continúe pronto, por favor… ¡Qué yo quiero seguir leyendo!

    Más besotes y más aplausos también!

  11. Miki Says:

    Qué chulo el cuento!! Es genial para contar a los peques jaja. Es tierno, divertido, interesante…. y mil cosas más!!

    Así que como ya te dije en la segunda parte, espero la siguiente entrega!!

    Abrazo abrazozo!! xD


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