Hilde, Adrien, Alfonse.

14, enero, 2008

Quiero pedir perdón a quienes leerán esto…

En un principio iba a ser un relato corto, pero se alargó…

Y os hice esperar una semana más. 

*

*

¿UNA ASPIRINA?

2ª Parte –

Pasaron varios días hasta que alguien encontró el cuerpo de Hilde flotando entre los juncos. Era un día lluvioso y frío, envuelto por una extraña niebla anaranjada que hacía bastante siniestro el amanecer.

Hilde, hermosa y azul. Los labios aún perfilados por el rojo carmín waterproof. Las manos tan pálidas y delgadas como siempre, con su diminuto anillo púrpura. Sin zapatos.

Parecía sacada de un cuento de sirenas. Así lo dijo Alfonse cuando hubo de reconocer el cuerpo en el depósito.

Alfonse y su abogado esperaban ahora en una fría sala del depósito, con baldosines blancos en el suelo, paredes alicatadas con el mismo baldosín, sin ventanas y con un único sillón en una de las paredes. En la pared opuesta había un calendario del mes de febrero, con todos los días tachados hasta llegar al doce.

– Siempre fue muy bonita – Aseguró- No entiendo como pudo suicidarse.

– Señor Nolte -Carraspeó el ayudante- hay una pequeña posibilidad de que ella cayese del puente con ayuda de alguien.

– ¿Con ayuda de alguien?-Alfonse enfureció- ¡¿Me está diciendo que alguien podría haberla matado?!

El abogado retrocedió un paso. Alfonse Nolte siempre le había parecido un hombre muy feroz. No entendía cómo la dulce Hilde había podido engañar al apuesto Adrien con el ogro de su hermano. O quizá todo se reducía a un pequeño trámite monetario.

– Oh, bueno señor Nolte… hay… un hematoma en la muñeca izquierda de… Hilde.-El abogado tragó saliva.-Es como si la hubiesen sujetado con mucha fuerza y… y dicen que podría ser un crimen pasional.

– Un crimen pasional… -meditó Alfonse- Espere, ¿Dónde está ahora Adrien?

*

Por si alguien lo dudaba,

Sí comienza con la frase de la semana

de El Cuentacuentos,

y sí, con Adrien vamos a volver al pasado,

para saber al fin lo que pasó.

No os haré esperar otra semana.

Aquí está.

*

3ª Parte –

Mola estaba apoyado en la pared de un edificio frente a la casa de Alfonse Nolte. Su mano izquierda jugueteaba con una moneda, pero la vista la tenía clavada en una ventana de la tercera planta.

De todo lo que había tenido que hacer para Adrien Nolte, sin duda ésta era una de las peticiones más extrañas. Al parecer, alguien iba a dormir o a sedar a Adrien, alguien enviado por su hermano Alfonse, pero él previamente se habría tomado un veneno que lo haría parecer muerto… Ellos tendrían que creerlo así para que todo saliese bien.

No le había dicho cómo supo que todo ocurriría esta noche, ni lo que iban a buscar. Solo que cuando ese alguien saliese del piso, él debía seguirle un rato para asustarlo y volvería rápidamente para darle el antídoto a Adrien.

Mola estaba repasando el plan cuando escuchó un portazo. Una silueta femenina se apresuró a caminar calle arriba, justo al tiempo que comenzaba a llover. La siguió un largo trecho, dejándose ver un par de veces, y volvió en busca de Adrien.

*

Adrien despertó bruscamente y llenó sus pulmones con todo el aire que su boca pudo tragar en un segundo. Estaba tendido en una cama, y su asistente le sujetaba por los hombros.

– Señor Nolte, ¿Está bien?

– ¿Estoy  vivo? ¿Estoy vivo otra vez?

– Sí, señor Nolte.

Adrien se llevó las manos al cuello y luego a su adolorida cabeza. Inmediatamente miró la mesilla y vio un vaso de agua, y en el suelo muy cerca ella unas aspirinas. Al intentar cogerlos vio sus manos moradas y sintió frío.

– ¿Esperó a…?

– Sí, señor Nolte. Esperé hasta que la Señorita salió y la seguí hasta que entró en una cafetería. He venido corriendo.

– ¡Hilde!

Sobre la cama había un pañuelo con un líquido azul.

– Ella no te vio, ¿verdad?- preguntó Adrien.

– Me vio pero no lo suficiente. No me podrá reconocer. Es imposible que me recuerde.

Adrien Nolte se levantó con dificultad de la cama.

– Tengo que encontrarte… Wo Bist Du Jetzt?

*

Adrien siguió a su instinto, y éste le llevó al lugar adecuado en el momento erróneo. Hilde y él solían pasear por esa parte del río, lo suficientemente alejada de la ciudad como para creer que estaban solos. Agazapado tras un grueso sauce podía ver la luz de un cigarrillo y escuchar la voz de Hilde.

– Eso no importa ahora, meine Liebe. Lo importante es una cosita que tú puedes hacer por mí… -la voz parecía temblar por la emoción-Sé que esto vale mucho más de lo que ahora vale mi vida. He visto a Adrien muerto y no quiero correr la misma suerte.

Adrien peleaba contra su instinto de salir y decirle que todo estaba bien y que él seguía vivo pero sus piernas no se movieron cuando ella volvió a hablar.

Escucha Alfonse, Adrien ya no me importa. Tú ya no me importas. Nunca fuisteis nada para mí. Quiero un vuelo sin nombre a un lugar donde nadie me pueda encontrar. Tú puedes conseguírmelo.

Adrien apretó los puños desde su escondite. No pudo ver una lágrima que mojó la mejilla de Hilde.

– Te daré tu estúpido cuaderno entonces, cuando me encuentre segura. Sí, déjalo en una bolsa de deporte azul en el aeropuerto, en la zona de fumadores. Estaré allí en un par de horas y no quiero verte.  Auf Wiedersehen.

Hilde colgó y se giró hacia el plateado reflejo de las luces de las fábricas cercanas. Tiró el cigarrillo al agua y soltó todo el humo de su última calada.

Adrien salió de su escondite y se puso a su lado sin que ella se diese cuenta hasta que la sujeto fuertemente de la muñeca.

– Hilde, meine liebe. -Dijo él con sarcasmo.- ¿En qué cama estuviste anoche?

Hilde forcejeó pero no dijo nada. Adrien la miró, con los ojos empañados por las lágrimas y la soltó para taparse la cara, avergonzado.

– Hilde… te soñé y apareciste. ¿Qué queríais de mí?

Hilde trató de abrazar a Adrien, pero él la apartó. Ella pareció pensar un momento, sin saber muy bien cómo empezar a hablar.

– Alfonse dijo que era suyo -Ella sacó el cuaderno y se lo dio- que tú no debías tenerlo. Dijo que era algo demasiado grande para ti. – Hizo una pausa mientras Adrien lo cogia- Solo espera que me marche, no le digas a nadie que lo tienes… bitte

Ich liebe Dich, Hilde. –dijo Adrien- …pero no te puedo perdonar.

Hilde gritó como nunca había gritado, con desesperación y desesperanza. El mundo entero pareció quedarse después en silencio, hasta que ella lanzó un beso al aire y susurró una palabra.

Tschüs.

Adrien no pudo moverse. La vio girarse y como a cámara lenta caer en el agua helada. En ese momento supo que ya todo estaba perdido. Tomó conciencia del frío del exterior al mismo tiempo que el vacío le helaba el interior. En el suelo estaban los dos zapatos rojos de Hilde. Los cogió por el tacón y se alejó lentamente del río.

*

Espero que el desenlace

no os haya defraudado mucho.

😛

*

 

 

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7 Responses to “Hilde, Adrien, Alfonse.”

  1. Mj Says:

    Para nada defraudada. Es más, deberías escribir la precuela también. Darían mucho de sí estos tres personajes ( Hilde y su waterproof lipstick, irónico y encantador detalle)

    (Por cierto, es hematoma 😉 )

  2. lara Says:

    Pues no sé porque tienes que pedir perdón. Tienes un don Synn para escribir pero eso seguro que tú ya lo sabes 😉
    Besos.

  3. Jara Says:

    Desde luego la espera ha merecido la pena. Ya me enganchó la primera parte, así que ahora sólo podía seguir leyendo para saber que ocurría. La segunda parte me dejó un poco liada pero ya al llegar al fin asunto resuelto 😉

    Ya te lo han dicho, pero estos personajes podrían dar mucho de sí.

    besines

  4. Hellraiser Says:

    Defradudado? ¡Qué va! Bueno, sí… pero porque esto parece el final de la historia. Deberías escribir algo más con estos personajes. Los has hecho tan bien que parecen reales.

    Auf Wiedersehen, mein Liebe; und viele danke für das Text!

  5. Maria Says:

    Un poco defraudada sí… ¡pero sólo porque quiero más! 😉

    En serio, esta historia me gusta mucho (cualquiera de sus tres partes) y también opino que esos personajes pueden seguir dándote mucho juego…

    Ahora en serio (nada de defraudada y esas monsergas), enhorabuena por esto que has escrito, me ha gustado e impactado muchísimo!! Mil besotes y todos los aplausos que hagan falta!! 😉

  6. ninive Says:

    Y no solo leía sino veía y escuchaba, imágenes en blanco y negro, la niebla envolviendo la piedra del puente, sonidos de una banda sonora, sabor al cine de antaño,auténtico ¿Defraudarnos? Nie!!
    Un abrazo!

  7. Queralt. Says:

    Sin duda los finales tienen que ser eso: finales, jejejeje, y cada uno pone el que quiere que para eso es el creador. He leído la “saga” y a mi me ha gustado.
    Me gusta mucho como escribes.
    ¿Has modifiado el blog? O, ¿es que en realidad no te “conozco” y tengo la sensación de que sí…?
    Llevo un tiempito sin participar y estoy encontrando muchas novedades, todas ellas, agradables.

    Te dejo cerezas confitadas, muchas, por si te gustan.

    Queralt.


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