Dedicado

20, noviembre, 2008


Originally uploaded by synn_s.

Quería dedicarle un post al tipo que estando ambos en un ascensor, tubo que acercarse mucho a mí porque entró muchísima gente y con una enorme sonrisa dijo:

-¡Ahora parecemos dos tortolitos!

Supongo que se me coloreó la cara. Era un tipo grandote y guapote de esos a los que no me importaría abrazar si los astros me fueran favorables y el susodicho se dejase…

Pero dejando de lado mi absurdo romanticismo, es el día del niño. Hay que promover sus derechos, y algo que siempre me ha gustado: festejar.

Este post va por todos los niños a los que no les dejaron serlo.

Una flor con un bicho. Porque cada uno tiene que hacer lo que está en su naturaleza. Sean bichos los bichos y niños los niños.

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Wise Princess

13, noviembre, 2008

Y como regalo la frase de cuentacuentos de la semana
(¿Puedes creer que lo tengo escrito desde hace días?
*
*

Uno puede enloquecer a fuerza de hacerse una y otra vez preguntas que no tienen respuesta. – Había dicho Ozo Pardo, como colofón a una de sus interminables clases de historia.

Como Eduardo Azul, y Cristina Encantada no dijeron nada, carraspeó.

– Estaba esperando un aplauso -dijo con fiereza.

Cristina Encantada, a penas parpadeó. Siguió dibujando en su pergamino corazones flechados y sapos envenenados.

Eduardo Azul suspiró.

– Pero si nadie sabe la respuesta, con inventarla ya está. No tiene sentido volverse loco.

Ozo Pardo sonrió.

– ¡Uno no puede andar inventando respuestas! ¡El mundo sería un caos!

– ¿Ni el Brujo Nerlín? – Eduardo miró a Ozo con los ojos muy abiertos, sin pestañear.

– Bueno, Nerlín usa la física, la mézcla con la química, y puede cambiar según que leyes de la naturaleza, pero ni él puede inventar respuestas.

– ¿Y… Padre?

Otoño

11, noviembre, 2008


Otoño

Originally uploaded by synn_s.

Encontré un bolso otoñal. No lo había usado desde que el año pasado me dí un paseo por los jardines de Aranjuez. Dentro encontré un puñado de hojas que pensaba prensar en la enciclopedia, un billete de autobús, dos euros y una avellana.

No quería repetir.

4, noviembre, 2008

Las cosas no van muy bien, aunque no directamente para mí, pero me entristece lo que ocurre a mi alrededor. Sé que la depresión es algo terrible, y no puedo imaginar qué pasa por su cabeza. No pensaba publicar ésto, quizá lo borre en un par de días, pero lo tenía dentro, y no quiero que siga ahí. Me gustaría ayudar, pero siento que no me escucha…

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No quería repetir, pero un hilo de sangre ya le caía por la comisura de los ojos. No podía seguir llorando.

– ¡Te odio, te odio, te odio! -respiró- ¡¡Te odio!!

No había torturador, pero sí víctima.

Aitana se acurrucó en su cama y se sumió en un gris verdoso duermevela lleno de turbulencias.

Despertó cuando en su sueño sus pies dejaron de pisar la banqueta de madera y su cuerpo quedó suspendido por la soga que le abrazaba ásperamente el cuello. Incorporándose bruscamente en la cama palpó el lugar dónde debía estar aquél sórdido collar. Intentó hablar, y de su garganta salió un gruñido.

Poco a poco empezó a tomar conciencia de su habitación.

Le dolía todo el cuerpo. Eso no era una novedad.

Hacía una hora que él había vuelto a golpear la puerta de la habitación. Esta vez él no había gritado, ni insultado, ni ordenado… le había pedido, quizá con un leve temblor en la voz, que saliese del cuarto.

– ¡Déjame! ¡¡No voy a salir nunca!!

Llevaba casi dos días sin salir de allí. Había llorado sobre la cama, sobre la alfombra, y entre las ropas que había sacado del armario y esparcido por todas partes.

Había bajado la persiana, por si a él se le ocurría subirse a una escalera y espiar su desesperación.

Volvió a tumbarse en la cama, sin ganas de nada.

– Aitana, sal, por favor… -dijo una voz desesperada.

– ¡¡Noooo!! ¡¡Es tu culpa!! 

– ¡Aitana! -él estaba muy asustado, y ella lo notaba aún sin verle- Todo está en tu cabeza, tienes que pasar página…

 ¡Te odio, te odio, te odio! -gruñó- ¡¡TE ODIO!!

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Con una frase de El Cuentacuentos.