26, marzo, 2009

Últimamente, y pese a que me había propuesto volver al mundo blogueril, no he escrito gran cosa… ni puedo pasarme a leer nada, tengo muchísimo trabajo y hay que aprovechar ahora, que con la crisis no se sabe lo que durará.
En un lapso me puse a dibujar:
Este es el boceto de mi nueva mascota. Ya veréis lo diferente que queda cuando termine....

Este es el boceto de mi nueva mascota. Ya veréis lo diferente que queda cuando termine....

De miradas.

16, marzo, 2009

A veces cuando miro a los ojos a alguien, su mirada se me queda grabada, y aún con los ojos abiertos y la persona bien lejos, puedo ver esa expresión que en su momento me sorprendió.

Hoy he visto unos ojos, que me han recordado a alguien que hace tiempo no veo. Alguien tan triste…

De dibujos.

10, marzo, 2009

He estado dibujando, y creé un blog para los dibujos del Illustration Friday porque este blog me gusta que sea blanco, y los dibujos bien coloridos.

También he estado pensando miles de historias, porque vuelvo a estar en una época en la que es mejor estar en Fantasía que aquí, pero… tampoco termino de sacarle tiempo a leer, ¡y mira que me gusta!

El viejo.

2, marzo, 2009

– … no sentirás nada, de eso puedes estar seguro. La muerte es así… un segundo ajena, al siguiente propia… y con un poco de pericia, de nuevo ajena.

A su espalda, en el hogar de una inmensa chimenea, un caldero negro comenzó a producir extraños sonidos.

– No lo entiendo -Respondió Mario.- La parte en la que muero…

– ¡Pero no hay nada que entender! ¡Sólo confía!

El viejo druída apartó la vista de su interlocutor, y con un palo de madera comenzó a girar el líquido púrpura que ya burbujeaba en el caldero.

– Hay sólo dos soluciones a tu problema. -Continuó- La más sencilla es no hacer nada. El resultado ya lo sabes y no te convence, por eso estás aquí. 

El druida hizo una larga pausa, en la que solo se escuchó la ebullición del líquido púrpura. 

– La otra solución… es ponerte en mis manos, y no preguntar.

– Pero…

– Créeme, no sentirás nada.

– ¿Moriré?

– No morirás, tú vivirás.

– Pero todo eso que me ha contado sobre la muerte…

– La muerte existe, te salpicará, pero será la muerte de otro. Tú vivirás, para eso está él, por eso fue creado.

– ¿Él? ¿Quién?

– No preguntarás y no buscarás respuestas, porque si consigues saber más, la muerte ya no te será ajena y ocuparás su lugar.

– Es el muchacho del parque, ¿verdad? – respondió Mario – El de mis sueños…

– Escúchame bien: No lo es. Olvida ese sueño. Eres tú. No habrá nadie más.

 

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Otras historias en:

El cuentacuentos