De atracones y entierros

8, febrero, 2011

Nada tiene que ver un atracón con un entierro.

Y no es que me diese un atracón, solo es que comí mucho. No demasiado, solo mucho.

El domingo unos amigos nos llamaron para ir de compras, y como todos somos buenos comedores, terminamos yendo a un buffet libre de Wok. Eso es el paraíso de los comilones, y el infierno de las dietas.

Me lo pasé bien y comí mucho.

Entonces este post debería llamarse:

De comer mucho y entierros.

Nada tiene que ver comer mucho con un entierro.

Nunca me entero de cuando muere alguien, normalmente me avisan para el entierro. Pero hay veces que la muerte te avisa con tiempo, o avisa a los médicos, que te dicen: Es cáncer, unos meses.

Sabíamos que el tío tenía cáncer, pero yo no lo había dibujado en mi mente como tal. Estaba simplemente hospitalizado.

En fin, el Domingo me fui de ‘comer mucho’ y hoy de entierro. Me gustaría desahogarme y llorar, pero no lo he asimilado bien. Estoy triste, pero no lo quiero pensar mucho. El tío está en el hospital. Voy a prepararme para el entierro.

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2 Responses to “De atracones y entierros”

  1. lara Says:

    Bueno, la vida es así, con sus cosas buenas y sus cosas malas 😦

  2. Zana Says:

    Quédate con la parte en la que has disfrutado de su compañía y has tenido el placer de conocerle.

    un beso y muchos ánimos.


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