El comienzo del fin

24, marzo, 2011

Me fui de casa con una muda y una tarjeta de crédito.

La verdad es que tener un piso ya comprado ayuda. Y el típico ajuar que todas las abuelas insisten en prepararte (supongo).

El caso es que me arranqué de mi casa como si fuese una tirita a desechar. Compré todos los muebles primero poco a poco y según los iba armando (despegando los bordes como quien dice…) llegó el momento de dar el gran tirón. El gran tirón fue el momento muda y ni pijama ni nada.

Me fui y he vuelto a por unas pocas cosas aunque aún está casi toda mi ropa allí y se acerca la fecha del segundo mes.

Tenía que irme porque no era feliz. Me sentía prisionera. Amargada y enganchada en un círculo cada vez mas cerrado, mas oscuro y gris.

¿Y ahora? Tengo momentos grises y no estoy siempre feliz. Pero lo mejor es que no tengo que ocultarlo para no herir a nadie. No tengo a nadie que me presione continuamente diciéndome todo lo malo que he hecho. No tengo dinero, trabajo ni un fututo inmediato. Nada que deba hacer mañana.

Aún tengo el típico ¿hice bien? rondando la cabeza, y la añoranza. Pero estoy aquí, ahora. No sé qué me pasará mañana. Es posible que muera de una otitis, porque lo he intentado, pero no he conseguido ir al médico. La última vez que fui… fue la última vez que vi a mi abuelo vivo. Los médicos son el comienzo del fin. Y a mi me da miedo acotar la vida.

Pd. Es la fiebre. Me hace delirar. No me hagáis caso, yo no lo haría.

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Las caquitas de mi vecino deben oler muy mal, porque sus padres las dejan toda la noche y parte de la mañana en el portal. La verdad es que mi alergia no me permite olerlo, y que llevo poco viviendo aquí como para considerarlo usual (bueno, ya van dos veces).

Reconozco que a veces da pereza sacar la basura por la noche. Y que ésta puede oler mal. Pero dejar los pañales sucios ahí… en una zona común pero de paso… Y que este rellano no tiene ventilación directa. Pero bueno, dirán que si el de arriba sube fumando las escaleras y va dejando colillas, que ellos pueden dejar caquillas.

De todas formas no digo nada, que no sabemos si yo algún día tendré un hijo con caquitas mortíferas que haya de dejar a buen recaudo fuera de casa.

Alérgica perdida.

18, marzo, 2011

 

Parece que hoy que salió el sol, estoy un poco mejor.

He pasado unos días malos, medio angustiada medio adolorida, y hoy a parte del dolor de oídos y de garganta, empecé a estornudar así que me he tomado una pastilla para la alergia y he ido a ver a Peluche caminando por el sol.

A Peluche lo conseguimos sacar del altillo, y tenia una patita muy hinchada, casi monstruosa, así que terminamos llevándolo al veterinario, quien vio que tenía una mordida de otro gato y le puso antibiótico y antiinflamatorio.

El sol está bastante primaveral hoy y aunque se me ocurrió ir con abrigo y por el sol hacía muy bueno, por la sombra aún hace frío y eso hace que me duelan aún mas los oídos.

Por lo demás, igual. Si tomáis pastillas de la alergia, ya sabréis que atontan un poco. Carlos me obliga a tomarlas con moderación y a dejarlas poco a poco porque dice que crean adicción. Soy yonqui de los anitestamínicos.

Y para la garganta: Manzanilla, miel, limón y canela. Girada, para el cuello (porque lo subí de lado al twitpic y no hay manera de girarlo…) y bien infusionado todo.

Un momento

16, marzo, 2011

No sirve de nada que yo intente estar bien, porque cada vez que parece que lo consigo, caigo.

Llevo toda la mañana llorando, y no puede ser bueno. Supongo que es en parte por mi dosis de hormonas mensual, y en parte por el tiempo lluvioso y gris.

Mi gatito Peluche está enfermo y se metió en un altillo de la casa y no quiere salir. Fui a ver si conseguía bajarle, y me subí todo lo que me permitió mi vértigo (aquí he de decir que conseguí subir hasta arriba de la escalera, pero no conseguí llegar al gato). Le llamé una y otra vez, y tras mucho insistir maulló un poquito. Se había metido entre unas mantas viejas. Siempre que me oía o veía llegar venía corriendo, pero esta vez no fue así. Le subí un bol de comida para gatos y agua. Se lo acerqué lo mas que pude desde la seguridad de mi escalera (o inseguridad…) y tras hacer ruido con su comida pareció moverse un poco y se acercó a comer. Su aspecto es bueno pero cojea de una pata. Le llamé para que se acercara mas a mi y bajarlo, pero lo que hizo fue alejarse.

Creo que este gato que siempre ha sido muy empático está cojiendo depresión.

Luego toda la casa estaba esperándo para caerseme encima, llena de recuerdos,  y fue horrible. Solo podía llorar. Ver mis cosas y llorar. Como ahora.

Nada funciona, nada está bien.

Patchwork para dummies

15, marzo, 2011

Hoy voy a ir a mi tercera clase de patchwork.

Las clases son amenas, aunque esté sobre valorado el que yo sea delineante con que haga bien las líneas rectas. El lugar es una habitación pequeñita con las paredes llenas de estanterías de madera, a su vez llenas de telas de colores…

En teoría lo que hacemos es aprender a preparar los patrones y aprender a coser. Parece fácil, pero las agujas son muy pequeñas, y según se superponen telas, el tejido se vuelve muy duro.

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En fin, abemus acerico.

 

 

 

 

Lo próximo será una almohada con trozos picudos emulando una estrella.

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Mi amigo

3, marzo, 2011

 

¿Sabes esa persona que siempre dice estar de tu lado, pero que te cuenta lo que los demás deben pensar malo de ti?

No, no me dice que me ve gorda, cuando yo le digo que me veo mas gordita, dice que ‘Fulanita y Menganita’ han cuchicheado a mis espaldas, y que debe ser por eso.

Y yo que no suelo pensar mal nunca (mas que nada porque paso el tiempo en Babia) en ese momento pienso:

¡¡uuuuyyy cuanta maldaaaaaad!!

¿Pero la maldad es de Fulanita y Menganita, o del mensajero?

O simplemente no hay maldad, porque hasta que yo no he dicho que estoy gordita, nadie lo ha sugerido.

Puede que yo misma sea mi maldad. Quizá lo que deba ir diciendo por ahí de mí sean cosas buenas ¡¡para que nadie tenga que decirme lo malo ni criticar!!

Pero sí, señores, he engordado 15 kilos, soy oficialmente una señora con sobrepeso. Tenemos que ser realistas y afirmar que lo mío con el dulce es un camino amargo y pesado…