Flor de temporada

14, junio, 2011

 

Una amiga mía del colegio, terminó siendo mi cuñada. Un día discutió con su novio de manera muy alarmante y algo teatral. Le planteé las opciones que tenía intentando crearle una visión de tranquilidad y confianza.

Claro que se lo contó todo a él, incluso lo que había entre líneas y no dije.

Por supuesto, sigue siendo mi cuñada.

 

Ésta es una foto de la primera flor que me ha salido en la terraza ¡¡qué mona es!!

 

MORALEJA: No te metas entre dos personas que han discutido.

MORALEJA DOS: No por haber compartido años de vida con alguien, lo conoces realmente.

MORALEJA TRES: Ya no intento ser buena con todo el mundo.

MORALEJA CUATRO: El borrico siempre vuelve a la fuente. Años después la defendí de nuevo en una bronca (tremenda y espeluznante, los gritos volaban que parecían manotazos) y me volvió a salpicar.

MORALEJA CINCO: Ya le pueden estar pegando una paliza, que como no me lo suplique no me meto NI DE COÑA. Y si quiere que alguien le cuente un secreto, que se lo pida a otra.

Todo esto viene a cuento porque he notado un pequeño acercamiento por parte de mi cuñada, que me ha dejado con la interrogación en la mente y el miedito en el cuerpo. ¿Qué quiere ahora de mi?

Últimamente estoy muy encerrada en mi misma. Han pasado muchas cosas que me han hecho desconfiar de la gente. Soy muy tonta y temo que ahora hará como esa flor, que me enamore de su colorido para marchitarse pasado mañana…. ains.

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De soledades enseñadas.

13, junio, 2011

 

Hay veces que me siento muy sola

y lo peor es que la mayoría de ellas

termino concluyendo que lo merezco.

Dormir

1, junio, 2011

 

Que soy una persona llena de altibajos, es algo que creo que ha quedado claro últimamente.

Hoy me desperté con una idea revolucionaria para escribir por fin la novela más apasionante de mi vida (que no sobre mi vida, si no la mejor que escribiré en toda mi vida y que me sacará de pobre), me puse a arreglar la casa, y ahora estoy frente al ordenador, en el salón rojo y arropada con una manta también roja, pero a 0.0 de ánimos.

Es más, me duele todo el cuerpo, y sé que no estoy enferma y que es algún tipo de hipocondría como la que ayer me tubo como alma en pena consumiendo anís estrellado y cominos.

Me ha llamado una amiga, la que se casa este fin de semana y que sabe que estoy en números rojos en mi cuenta bancaria y en mi monedero (que por cierto, ayer hice uno en clase de patch) y me ha dicho que ha visto una tienda de ropa muy muy barata y chula y que si íbamos.

Pues a pesar de lo raro que es que yo tenga planes con las chicas (no las veo nunca) y de la sorpresa, sigo con el bajón. Creo que lo único que me apetece ahora mismo es dormir y dormir. Arropada con millones de mantas. Sin luz y sin ruido. Dormir sin soñar. Dormir.