Lo uno, lo otro.

15, julio, 2011

 

Hace mucho que no me dejo caer por la capital. Antes prácticamente vivía allí [he de admitir que pasar allí una jornada laboral no es exactamente vivir, y que dormir dormía perfectamente tranquila en una casa de campo rodeada de grillos], pero eran catorce horas diarias de asfalto y oficinas.

Ir en metro fue sentirme en casa. Que la gente me preguntase cómo ir a un sitio fue genial. Y que allí me estuviese esperando Zana… mejor aún [no quiero escribir una entrada diciendo lo bien que lo pasé porque ella ya lo sabe, jejeje].

En Capital City no me siento tan gorda, ni tan tonta, ni tan torpe. Allí no me da vergüenza cruzarme con nadie que luego pueda murmurar. Estar allí es la sensación mas cercana a ser libre que conozco, sentirme individual y a la vez saber que nadie se fija demasiado en mi, que soy una más.

Claro que han cambiado cosas. Son dos años. Pero lo esencial sigue allí, igual que siempre.

Aquí, en PuebloMinúsculo, todo el mundo me conoce. Todo el mundo sabe que me he ido de casa, y todo el mundo murmura que éstos Kilitos de más son un embarazo, porque ¿Por qué si no iba a engordar? ¿Porqué sale a andar todas las noches?

Aquí nadie se preocupa que quizá tenga estrés y ansiedad por no trabajar. O porque mi abuela esté muriendo de cáncer. O porque todo a mi alrededor siempre son malas noticias [no puedo entrar en detalles familiares, hay cosas muy privadas] entre depresiones, enfermedades hereditarias y enfermedades sorpresa.

Simplemente soy una persona vaga, embarazada y huraña.

Pues no, señores. No estoy embarazada.  Soy una persona que llora casi todos los días, a la que todo le afecta y que solo encuentra satisfacción en comer. Se me cae el mundo encima cada vez que veo a alguien enfermo y no puedo hacer nada por cambiar lo inútil que me siento.

Al menos el otro día pude cambiar el chip, pasar un rato agradable y dejar de ser yo, para ser yo misma [con permiso].

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4 Responses to “Lo uno, lo otro.”

  1. Zana Says:

    Sí, es algo típico de pueblo… Creo que no sabrían ser de otra manera. Eso de “ocuparse” de los demás creen que se les da bien, pero para nada.

    En realidad todos sabemos cómo mejorar, el problema es cuando se meten los demás. Por eso huí de casa a Far Away 🙂

  2. carlos Says:

    No les des ni un segundo de tiempo, es la personalidad, la fuerza y los reaños, la ilusión que se abre paso entre malos momentos, lo que te hace siempre estar muy por encima de ellos.

    Todo el ánimo y no, no tienes permiso para dejar de ser tú 🙂


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