Mi latino

21, julio, 2011

 

Cuando era pequeña y estábamos en casa de mi amiga G viendo videoclips [bueno, quizá no era tan pequeña, digámosle que era más adolescente de lo que soy ahora] cada vez que salía Marc Anthony, mi amiga decía:

“Mira Synn, el latino ese que te gusta.”

Me gustaba mucho su voz. Me sabía sus canciones de memoria, e hice que le gustase su música a todo el que podía [una, que puede llegar a ser muy pesada].

Con el tiempo me llegó a parecer guapo. Supe que era enfermizo cuando Marc me comenzó a recordar al novio de mi amiga [y por supuesto que no se lo dije ¿Creéis que estaba loca?].

Entonces decidí desengancharme y dejar de escucharlo. Creo que mi siguiente obsesión musical, en cuanto a voz se refiere fue Rob Thomas, pero esa es otra historia.

El caso es que por aquel entonces mi amiga, su novio y yo éramos muy amigos, íbamos a todas partes juntos, salíamos a jugar al baloncesto, a la discoteca light… [OMG, ¡¡Yo era una sujeta velas!!]. Quizá por eso la parejita feliz decidió buscarme un novio, amigo de él, por supuesto, y yo acepté la cita a ciegas, entre encantada, sorprendida y nerviosa.

Resultó que al amigo en cuestión le llamaban El perro, porque le gustaba llevar un collar de púas…

“Éste es mi amigo Perro, Synn . Perro, ésta es Synn. G y yo creemos que os gustáis y hacéis buena pareja, así que porqué no vais a dar una vuelta…”

Y nos fuimos a dar una vuelta. El chico tenía unos ojos preciosos. Intentó ser simpático. Pero imaginadme a mi, en plena crisis adolescente romanticona. Si Marc Anthony me parecía guapo solo por que tenía una voz preciosa…

Y me plantan a un tipo que hacía gorgoritos con la voz, llevaba su atuendo mas heavy, arrastraba los pies y tenía esos pelitos rubios repartidos por toda la cara… rubios y con pinta de pinchar. Que el tío se me acerca como con intención de darme un beso. Que yo me levanto como un resorte del banco en el que estamos y le tiendo una mano [Ese es otro trauma infantil de mi vida. Odiaba los besos. Y más los que me recuerdan a mis tías abuelas –esos besos que pinchan-  Siempre que puedo, doy la mano…].

“Encantada de conocerte… Perro, [hay que ver qué repipi he sido siempre] pero tengo que irme o voy a llegar tarde. Nos vemos, ¿eh majete?”

Y por supuesto que hice todo lo posible por no volverle a ver. Mi amiga G dice que él se quedó encantado y que preguntaba que cuando nos íbamos a volver a ver y que si le daba mi teléfono.

“Noooo.”

P.D. Ains, mi Marc.

¿Quién va a conformarse con Perro teniendo a Marc tan cerca? Es como resignarse a que el destino te atrape en el presente con toda su inevitable crueldad, tristeza y aplastante razón.

¡Luchemos!

¡¡NO AL CONFORMISMO!!

One Response to “Mi latino”

  1. Zana Says:

    Jajajaja… Yo tuve una experiencia parecida, aunque más sin querer. Algún día la contaré, pero creo que la he contado ya hace mucho tiempo!!!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: