Visitas inesperadas

6, diciembre, 2011

Sábado, seis de la tarde. Estoy en casa, con mocos, dolor de cabeza y los ojos escociéndome. [¡Ahí es cuando debí verlo y prepararme! nada bueno podía pasar]. Mi chico en pijama, con dos mantas, tirado en el sofá haciendo zapping. Yo haciendo bolas de navidad, por hacer algo. El salón hecho un desastre, por supuesto.

Riiiiiiiing. – Telefonillo.
¿Si? – Yo, confusa.
Soy Fulano – Telefonillo.
Ahh… aaghh – Yo, pulsando para abrir la puerta.

Y llega Fulano, con mujer e hijos, sube y pasa.  De nada le sirve que le diga lo enferma Y CONTAGIOSA que estoy, y ver a mi chico también en pijama. Se sienta en el sofá.

Si solo es un momento – Dice Fulano.
¿Quieres una cerveza? – Dice mi chico AAAAAAahhhh, craso error. Ofrecer una cerveza a una visita sorpresa es invitarla a quedarse.
¡Claro hombre! – Responde Fulano, al tiempo que se recuesta en el sofá y busca el canal de deportes en la tele.

Lo siguiente que recuerdo son dos interminables horas de mi misma sorbiéndome los mocos, de fulano gritando lo hijoputas que son sus jefes, de la tele con un partido de baloncesto que nadie veía, de el hijo gritando lo mucho que se aburría, de la hija tocándolo todo, de la mujer sudando tinta, pero sin quitarse el abrigo…

Y cuando al fin Fulano recuerda que tiene el coche aparcado en línea amarilla, y que se tiene que ir, el hijo ve la Wii y se la enseña a su padre.

¿Quieres que nos quedemos a jugar? ¿A ver qué juegos tienes? – dice fulano.

¡¡¡DIOOOOOOS!!!

Tenemos que arreglarnos nosotros para visitar a un enfermo. – Respondo tras el susto inicial.
– ¿Quién qué le pasa? – Pregunta fulano.

[¿¡No hay forma de quitarse a éste tipo de encima!?]

Y entonces tuve que explicarle los problemas ginecológicos de mi cuñada, que por otra parte, no le interesan y le dieron un poco de asco, por la cara que puso.

*

Se fueron.

A mi me quedó mala conciencia, por no tener la casa limpia y por no haberles invitado a cenar. Pero… ¿y lo a gusto que me quedé cuando se fueron?.

 Últimamente sólo tengo visitas el los peores momentos. No me gustan las visitas sorpresa que no se quieren ir.

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One Response to “Visitas inesperadas”

  1. Zana Says:

    La gente llama antes de visitar, no sé… es una norma encubierta. Y si te dicen que no, es no… No un tal vez. No sé… Maleducados no, lo siguiente.


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