Boda

29, julio, 2012

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Éste fin de semana hemos tenido boda. Ésta foto [que comparto aquí porque me encanta, y porque no se les reconoce del todo] es de uno de los momentos más bonitos del evento, cuando ambos se miran embelesados mientras suena el tema principal de La Bella y la Bestia.
Éste ha sido siempre uno de mis momentos favoritos en las bodas. Pero no hablaré hoy de éso, que estuve saltando toda la noche y hoy no puedo con mi cuerpo.

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Ya viajamos menos. A Capital City solo voy [con suerte] una vez al mes.

Pero cuando frecuentaba el transporte público todos los días, me hacía amiga de los conductores. Algunos son bien majos, y podías contar con ellos si llegabas  un minuto tarde, o si cortaban alguna calle… Siempre es bueno tener contactos.

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Lo malo es cuando los conductores se vuelven locos y te hacen la vida imposible, incluyendo amenazas [como nos ocurrió hace dos veranos]. Desde entonces nos cuesta confiar en la gente un poco más.
Ya sólo nos sentamos delante con alguno de los viejos amigos.
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Y vomito arcoiris al ver cómo los nuevos tratan de ligar con jovencitas, y ver que a ellas les gusta el tonteo. ¡Dios Mio! ¡Qué mayor me estoy haciendo!

Tener coche

20, julio, 2012

No tengo coche porque no me gustan los problemas. Y porque no tengo dinero, pero éso es otra historia.
Soy tan solitaria que sé que siempre iría sola en coche, salvo raras excepciones, y no me apetece nada esperar a una grua sóla en mitad de la autovia, cosa bastante común y que no sería si no una de las posibles opciones.
Luego suma a los gastos: el seguro, la gasolina, el aceite, las piezas que se rompen, la itv…
Me saqué el carnet porque me gustaba conducir, no porque me gustasen los gastos extra.
Ahora que soy pobre ya no hay discusión: bonos de autobús con cuentagotas [hay que controlar el presupuesto].

Hoy he conocido a dos hermanastras de mi abuela en el entierro de mi tía-abuela. Es posible que ya las huviése visto anteriormente en algún evento de éste tipo, pero no las recordaba.

El momento en sí ha sido extraño, no sabía si debía darles el pésame o decirles lo encantada que estaba de conocerlas. Al final me he sentido como una niña de diez años a la que obligan a besar a todas las abuelas del mundo: Me he callado y no he dicho nada.

Mi tía-abuela no tenía muchos amigos, porque pasó un tercio de su vida discutiendo con todo el mundo por herencias y amoríos de no muy buen fin para sus contrarios. Aunque es cierto que todo el mundo tiene el mismo fin tarde o temprano… Tenía los mismos ojos pequeñitos y verdes de mi abuela, pero un caracter totalmente opuesto, cada persona es un mundo.

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He cogido una rosa que se calló de su ramo de flores tras la comitiva. Luego he descubierto que una de mis tías ha cogido otra rosa, mi madre un clavel…  Supongo que las flores han sido como lágrimas que se han ido derramando en su despedida.

Sueños

13, julio, 2012

He tenido a lo largo del mes un par de pesadillas en las que tenía un bebé. Y he dicho pesadillas, a pesar de que en los sueños yo estaba muy feliz.
El caso es que el bebé se presenta como la solución a todos los problemas, sin lados negativos.
Es el fin de la soledad, la canalización de todo ese cariño que tengo dentro. Es una distracción de mi lado gris para enfocarme en alguien que no sea yo, una ocupación para cuerpo y mente.
Pero, ¿Realmente quiero un bebé?
Secretamente pienso que es el cambio de hormonas que necesito.
Públicamente digo que no lo quiero. No quiero llantos, cacas,mocos. No quiero noches sin dormir. No quiero que todo deje de ser mío.
Pero realmente no lo sé.
No sé si voy a tener dinero para cuidarlo, si voy a ser capaz de hacerle feliz.
No sé si me lo merezco.

Primer suplente

3, julio, 2012

Si antes no quería trabajar en La fábrica, ahora que vengo de la entrevista mucho menos.
Hoy hemos pasado muy mala noche, con dos visitas a urgencias incluídas por una supuesta reacción alérgica a la picadura de una araña [milpatas o corremundos diría yo, por el número de picaduras].
Pues a pesar de todo, allí estaba yo, madruga que te madruga, diez minutos antes en la sala de espera, sin dormir.
La duración de las entrevistas era de una media de 15-20 minutos, y conmigo han sido 5… Me mira de arriba a abajo, me pide la ficha y me dice: ‘Éste es un trabajo muy muy duro, sobre todo para alguien con tu currículum’.
A mi no me asustan los retos ni lo desconocido. De pequeñita no lloré el primer día de cole, si no el segundo, cuando ya sabía que éso no me gustaba.
Sé que el trabajo no me vá pero pesaba darle una oportunidad. En ése momento casi sonreí por no ser apta. ¡Estupendo, otra guarrada menos para mi currículum de oficinista!
Pero no… La tía va y me dice que soy primer suplente, que si falla alguno entro yo. Primer suplente confirmado para un trabajo industrial de tres meses. ¡Toma ya finolis! ¿No querías caldo? Pues igual te tocan tres tazas.

Mañana tengo una entrevista de trabajo.

Un trabajo que no me gusta, pero es el único que hay.

De hecho, tengo que llevar cartilla, y número de la Seguridad Social, así que es la entrevista más segura que supongo voy a tener en años. Un trabajo para el que lo único que tienes que saber hacer es estar de pié.

No voy a negar que estoy nerviosa, pero lo estoy siempre que voy a buscar trabajo. Lo peor, es que si me dicen que no, habré perdido 15€ y casi todo el día. Tendré que andar 1,7 Km por un paraje desconocido a las 8 de la mañana y me pillará la máquina de los paletos [Éso es lo que se suele decir por aquí cuando uno va despistado a la ciudad].

Si me dicen que sí, trabajaré 4 meses en La Fábrica. Ni siquiera será una jornada normal de 40 horas semanales sobreexplotadas y mal pagadas, no. Pero mejor no me pongo a pensar.

Genial, ¿eh?