¿En qué lugar quedo yo, cuando una de mis amigas se casa y no me dice nada? En uno muy muy lejano.

¿Y cuándo la situación se repite una y otra vez? Pues como si yo misma fuese una burbuja a la que explotan.

Tendríamos que tratar de definir bien qué son las amigas. Quiero decir… son tus amigas, las quieres, tienes cierto cariño por ellas… pero pongamos que pasas una mala racha y estás un tiempo sin verlas ni llamarlas [y digo, que yo no las llame no significa que ellas no me puedan llamar]. O por que te mudes o vivas algo lejos…

Y de repente, alguien de tu familia, u otro amigo, te dice que si te has enterado de la boda de Menganita, que Fulanita va a ir.

Que ésto me pasara hace diez años, cuando ya todas teníamos móviles me dolió. Que me volviera a pasar 5 años después cuando la segunda criticó a la primera por habernos obviado en su lista de bodas me jodió. ¿Y ahora? Ahora me hace pensar que quizá soy menos importante para las personas de lo que ellas son para mi.

Está visto y comprobado que puedes pasar de hablar diariamente con una persona a no verla en dos meses y que la otra persona ni se extrañe. Simplemente desaparezco de sus vidas como una efímera burbuja de jabón.

Tengo que tener en cuenta que no conozco las situaciones personales de cada una, porque aunque alguna vez me hicieran confidencias, no estoy dentro de sus cabezas y no sé qué ha pasado por ahí. No pido una invitación [que dada mi economía actual sería un marronazo], pero quizá sí un mensaje, o el detalle de decirmelo en persona en vez de tener que enterarme de rebote. El sentir que todo ése cariño que he vivido no me lo he inventado yo.

¿Y cuándo me vuelva a cruzar con ella qué hago? ¿la felicito? ¿Hago como si nada?

Moraleja: ¿Synn, porqué confías tanto en las personas? ¡Deja ya de enamorarte de ellas! Está claro que todo el mundo mira por sí mismo y que las relaciones son fugaces. No hagas una montaña de un grano de arena. Carpe Diem.

P.D. La abuela falleció la semana pasada tras unos meses de lucha contra el cáncer, pero se fué con mucha paz. Extraño su risa, su mirada, el tacto de su piel. Extraño sus palabras, sus gestos y su voz. Me falta.

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La nena.

12, noviembre, 2012

Ayer tenía un botecito de cacao en el bolsillo. La nena me vio usarlo. A los cinco minutos, La nena lo tenía en la boca.

El botecito en cuestión era más pequeño que una moneda de 20 centimos en su circuferencia, y de un dedo de grosor… La nena podía habérselo tragado, y nadie le dijo nada.

La cogí en brazos y traté de explicarle que no estaba bien quitarle a la gente objetos de los bolsillos y llevárselos a la boca, que se podía haber ahogado, y que es mejor pedir ayuda a la hora de intentar abrir botecitos de cacao.

La gente me miraba como si estuviera loca… pero nadie dijo nada. Todo el mundo volvió enseguida a mandarse whatsapps. La nena, se puso a llorar.

Source: silhouetteonlinestore.com via Laura on Pinterest

Ayer me crucé con una amiga del cole, de la que llevaba años sin saber nada. Tenía el pelo naranja chillón, pero seguía teniendo la misma cara, los mismos ojos y la misma delgadez. También tenía un colombiano de metro noventa tatuado entero, musculoso y con rastas y un churumbel de unos tres años. ¡Qué shock!

Le dije hola a ella y se sorprendió, pero me respondió su voz de siempre. Eso sí, no nos paramos. Sus ojos no me sonrieron como hacían antes y continuó su periplo por la vida. Extraño tener amigas.

 

A raíz de un post de Zana, me he puesto a hacer memoria de mi vida útil en los balnearios. Y digo útil, aunque lo que haces allí es mas bien todo lo contrario, lo sé.

Recordando… ¡vaya, me salen unos cuantos!

El primero que visité fue con mis tías, en Madrid. Constaba de varias piscinas de diferentes temperaturas, una sauna turca, sala de descanso e incluso nos dieron un masaje. Me impresionó y dije que volvería… pero creo que de esto hace ya casi una década.

 

Es un lugar precioso y muy bien ambientado, bastante recomendable.

Luego pasaron los años, y los jefes de mi ex-empresa sacaron muchos beneficios de una de sus cosechas anuales, y nos invitaron a todos a esquiar. El primer día esquiando lo pasé tan mal que el segundo me quedé en el balneario, he hice bien. E incluso repetí mejor.

Pero eso no era un balneario, era una ciudad de agua. Laguna interior, exterior, jacuzzi, sauna… ir paseando de noche por una terraza llena de agua caliente, y con la nieve sobre tu cabeza, no tiene precio. Fue un momento mágico. Bueno dos, porque ya digo, repetí.

Y creía que había terminado, pero no recordaba que una vez fui con mi madre a unos baños naturales, pero que estaban bastante bien, con su caminito de piedras, sus paseo con duchas sorpresa de agua caliente y fría, su jacuzzi, su charquito de agua caliente…

Así que tres en vez de dos, y ahora Zana hizo que pudiese visitar uno más. ¡Qué genial! Ella ha escrito un reportaje tan bueno, que no merece la pena que yo describa el lugar.

¡Ahh! pero tengo una foto de la parte que más le gustó a ella:

No sé cuándo podré volver a visitar un balneario, creo que ya completé el cupo de toda una vida, porque además, no creo que vuelva a tener dinero para pagarme una sesión… así que nada, los recordaré con nostalgia.

Lo uno, lo otro.

15, julio, 2011

 

Hace mucho que no me dejo caer por la capital. Antes prácticamente vivía allí [he de admitir que pasar allí una jornada laboral no es exactamente vivir, y que dormir dormía perfectamente tranquila en una casa de campo rodeada de grillos], pero eran catorce horas diarias de asfalto y oficinas.

Ir en metro fue sentirme en casa. Que la gente me preguntase cómo ir a un sitio fue genial. Y que allí me estuviese esperando Zana… mejor aún [no quiero escribir una entrada diciendo lo bien que lo pasé porque ella ya lo sabe, jejeje].

En Capital City no me siento tan gorda, ni tan tonta, ni tan torpe. Allí no me da vergüenza cruzarme con nadie que luego pueda murmurar. Estar allí es la sensación mas cercana a ser libre que conozco, sentirme individual y a la vez saber que nadie se fija demasiado en mi, que soy una más.

Claro que han cambiado cosas. Son dos años. Pero lo esencial sigue allí, igual que siempre.

Aquí, en PuebloMinúsculo, todo el mundo me conoce. Todo el mundo sabe que me he ido de casa, y todo el mundo murmura que éstos Kilitos de más son un embarazo, porque ¿Por qué si no iba a engordar? ¿Porqué sale a andar todas las noches?

Aquí nadie se preocupa que quizá tenga estrés y ansiedad por no trabajar. O porque mi abuela esté muriendo de cáncer. O porque todo a mi alrededor siempre son malas noticias [no puedo entrar en detalles familiares, hay cosas muy privadas] entre depresiones, enfermedades hereditarias y enfermedades sorpresa.

Simplemente soy una persona vaga, embarazada y huraña.

Pues no, señores. No estoy embarazada.  Soy una persona que llora casi todos los días, a la que todo le afecta y que solo encuentra satisfacción en comer. Se me cae el mundo encima cada vez que veo a alguien enfermo y no puedo hacer nada por cambiar lo inútil que me siento.

Al menos el otro día pude cambiar el chip, pasar un rato agradable y dejar de ser yo, para ser yo misma [con permiso].

El Hormiguero

18, mayo, 2011

El otro día Buzz, unas amigas y yo, fuimos a El Hormiguero.

No fue un programa en directo, y no nos dejaron hacer fotografías al entrar al plató, pero estuvo bien.

Llegamos muy pronto y fuimos a tomar café ¡¡para cuando volvimos ya había un par de grupitos de gente nerviosa!!

Nos dieron una botella de agua, nos dijeron dónde están los baños (así contado parece otra cosa…) y nos dijeron que apagásemos móviles y cámaras porque en plató no los podríamos tener encendidos.

Esa parte fue un poco desilusionante… pero enseguida entramos en ese patio dónde hacen a veces experimentos a lo grande, todos muy muy junticos y nerviosos, como ovejitas, y entonces vimos a Elsa Punset ensayando haciéndo una entrevista 🙂 y a los guionistas haciendo una barrera a la entrada.

Como tardaban un poco en hacernos pasar al plató a alguien se le ocurrió sacar la cámara de fotos y fotografiar el patio, y enseguida todos sacaron las cámaras.

En fin, que tras el alboroto inicial y una muy desordenada entrada en un plató mucho mas pequeño de lo que parece, un regidor muy amable nos saludó, agradeció la visita, y explicó cómo teníamos que aplaudir y reaccionar ante cada situación.

Nos lo pasamos muy bien, y descargamos mucha adrenalina. Vimos a Pablo Motos, Trancas y Barrancas, Marron, Jandro, El Hombre de Negro… las secciones se sucedían una tras otra y cuando nos quisimos dar cuenta, nos estaban agradeciendo de nuevo la visita y nos invitaban a irnos…

La invitada de la noche fue (o mas bien será) Mónica Naranjo. Aún estáis a tiempo de verme, porque el programa se emitirá esta semana. No os cuento nada mas, pero si alguien me conoce… tened en cuenta que la cámara engorda.

P.D. Pablo Motos no parece tan bajito en persona, y tiene una voz muy bonita 🙂

Mónica Naranja llevaba taconazos y tenía alergia… como yo lo de la alergia, yo llevaba deportivas.

De Parecidos…

3, diciembre, 2007

Sin que nadie me invite, me sumo a la búsqueda de Kaffeine: Parecidos famosiles. En este caso yo me parezco a :

No lo hubiese imaginado… jejeje.