Pasar página.

10, abril, 2013

Intento pasar página…

Pero una ex compañera de trabajo crea un grupo de whats app para hacer una comida y me mete a mi. No solo no tengo dinero para ir, sino que además tengo que leer como planifican, bromean entre ellos, en fin… podría haberme borrado del grupo, pero vuelvo a decir que lo intento (no lo consigo, claramente).

Y entre ésos mensajes me entero de que hay chica nueva en prácticas en mi antiguo puesto. Me dijeron que me llamarían, pero obviamente no pensaban hacerlo.

Y yo me siento tan mal, tan perdida, tan deshecho

 

13.2.13

13, febrero, 2013

Hoy sería el cumpleaños de mi padre. Sólo puedo decir una cosa:

Te echado de menos, todo este tiempo.

Source: kanelaylimon.blogspot.com.es via Anjali on Pinterest

Sin ilusiones

27, octubre, 2012

Hay días que me parece imposible ver algo bueno en mi mundo, aunque esté recién levantada y los pajarillos canten en mi ventana.

Se junta mi dolor interior con cualquier comentario exterior y de una miga hago un mundo. Creo que al analizar las cosas, me doy cuenta de que las cosas que sé que pueden salir mal y salen mal son las que peor me sientan… pero no he llegado al punto de evitarlas.

Quiero decir que los últimos días he estado bien. Al menos mis ánimos no estaban bajo mínimos, y he tratado de llevar la vida al menos de fachada para afuera lo más feliz posible, pero hoy ya reventé.

¿Por qué estoy tan cansada de vivir? ¡Con la de cosas que hay por hacer!

Braide

2, octubre, 2012

La princesa Braide  pensó que se le partía el corazón, pero era incapaz de llorar. Se sentó en su cama y escuchó el gastado sonido del silencio en su alcoba.

Todavía podía ver los labios de su amiga despidiéndose como a cámara lenta.

‘Que os valla bien en todo’.

Era un punto y final, un hasta nunca. El vacío era tan grande que pesaba incluso más que el aire que le rodeaba. Le daba la impresión que no sólo perdía una amiga, si no que perdía una parte de su vida.

‘No volveré a los torneos de caballos, no volveré a estar a su lado en el palco, ni volveré a formar parte de sus reuniones de bordado.’

No había hecho nada para evitarlo. No había movido los labios, tan sólo había sonreído como una estúpida, como siempre que estaba con ella. La Reina Madre se había ocupado de todo.

‘Tenemos otros proyectos para Braide ahora.’ Había dicho.

Durante un segundo los pajarillos habían dejado de cantar. Pero sólo un segundo. La Reina había vuelto a parlotear animadamente, como siempre. Braide ya no escuchaba. Tenía la certeza de que una parte de si misma se estaba arrancando de su propia piel para quedarse en ése mismo lugar.

Y mientras su amiga se marchaba, se giró para atesorar en su mente ésos rizos negros y ése vestido azul y despedirse de el aroma y el sonido de aquella voz, que no volvería a escuchar jamás.

Pipas

22, septiembre, 2012

Se me ocurrió poner en facebook e instagram, no recuerdo si también en twitter, una foto de mis pies. http://instagr.am/p/P2Z84vM3Pz/ Escribí algo parecido a: Todavía hace temperatura para tomar pipas en el parque.
La verdad es que dije lo de las pipas porque estaban en el suelo, aunque ésas en concreto no me las había comido yo.
Las replys me han hecho pensar, porque confieso que otras veces sí que he tirado cáscaras al suelo.
Si yo hubiése sido famosa ésa foto habría dado la vuelta al mundo acompañada de palabras como cochinao guarra. Tengo que ser más cuidadosa, tanto con el medio ambiente como con las cosas que publico sobre mi.
Afortunadamente no soy famosa, y poco importa lo que yo haga.

Es extraño.

18, septiembre, 2012

Ayer tuve uno de ésos días extraños en los que desde el mismo instante en que te levantas, sabes que no harás nada de lo que tenías planeado.

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Al final terminé subida en un autobús, maldiciendo la resaca de las fiestas [porque sí, éste fin de semana fueron las Fiestas del Rosario y volví a los excesos gastronómicos…] pero muy tranquila pese a todo. Era mi conductor favorito, no había casi nadie y por supuesto, no se notaba la Huelga de Transportes porque era un horario más que prudencial.

Después de mi viaje de hora y media hice las gestiones oportunas y me sobró tiempo para sentarme a leer en un parque de Capital City [tengo que admitirlo, hice tiempo a propósito para comer con mi compañero de piso y no me apetecía nada andar].

El libro tiene un comienzo lento y pesado, y no estoy de acuerdo con nada de lo que dice, pero era lo único que había, así que usé las hojas en blanco para escribir lo que pensaba y resumir mi vida hasta el momento, tal y como hacía hace años. Sé que muchos pensaréis que es estropear un libro, pero yo nunca me he podido resistir a una página en blanco a no ser que el libro fuese realmente absorbente, y no era el caso.

Como contaba, estaba yo resumiendo lo que me había llevado hasta ése punto en concreto de la geografía española, cuando de reojo veo lo que parece la silueta de un ex-compañero. Lo veía andando como a cámara lenta, paso a paso, acercándose.

Rápidamente me dije: “Piénsa, ¿vivía Fulano por aquí?

Pero como soy realmente lenta pensado, cuando llegué a la conclusión de que era posible, Fulano ya se alejaba cuesta arriba [dije que soy lenta] y realmente no me apetecía nada ir detrás para condicionarme, así que lo dejé pasar.

Es curioso como a veces olvidamos cosas, lugares o personas y éstas aparecen de la nada [para esfumarse de la misma manera].

Es fastidioso como algo tan sencillo como un viaje de ida y vuelta, con un menú del día puede hacerte gastar 22€ de tu maltrecha economía. 32€ contando con el menú del compañero.

Es irónico como al volver a casa, me sentí feliz y llena de energía.

 

Tanto

7, septiembre, 2012

Hoy estoy en permanente estado de ansiedad. Llevo unos días así, sintiendo mareos, fatigas… y un hambre devoradora a la que no le importa mezclar dulces con salados.

Y para colmo las hormonas revolucionadas con el #SPM.

Septiembre es un mes horrible, lo mires por donde lo mires.

Todo el mundo a mi al rededor tiene un trabajo al que volver, una rutina que tomar.

Además hoy es el primer aniversario de la muerte de mi abuelo, y le extraño mucho. Ayer hicieron la misa funeral y fue tan triste, tan poca gente, tan poco sentimiento. Y su foto ahí en la puerta… La familia cada vez está más distante, o lo estoy yo… no sé.

El futuro no me depara nada bueno, nada alentador. Intento buscarme ilusiones, ¿Qué puedo esperar del mañana? Otro día igual, otro día peor.

*

No tiene que ver, pero… no quiero que me domine la tristeza.

 

 

Ayer me crucé con una amiga del cole, de la que llevaba años sin saber nada. Tenía el pelo naranja chillón, pero seguía teniendo la misma cara, los mismos ojos y la misma delgadez. También tenía un colombiano de metro noventa tatuado entero, musculoso y con rastas y un churumbel de unos tres años. ¡Qué shock!

Le dije hola a ella y se sorprendió, pero me respondió su voz de siempre. Eso sí, no nos paramos. Sus ojos no me sonrieron como hacían antes y continuó su periplo por la vida. Extraño tener amigas.

Hay veces en las que la vida parece querer superarnos, dárnos mil vueltas, dejarnos perdidos y completamente del revés.

Hace al menos tres años que mi vida cambió completamente, sin avisar. He tratado de evolucionar desde ése punto, pero al quitarme mi rutina perdí a la vez las ganas de escribir, leer, dibujar e incluso escuchar cualquier tipo de música.

Por cambiar, incluso cambié de e-mail, de casa, de corte de pelo… pongamos que pausé mi vida anterior para no sentirme peor, tal y como he terminado haciendo siempre que he tenido una pérdida. Dejar símplemente las cosas pausadas implica no sufrir, porque ahí no vas a volver. A corto plazo es bueno, pero a la larga, sobre todo los últimos meses, todo ese retén me estaba [y está] matando.

Soy un pececillo al que sacan del río y meten en una pecera. La gente me mira y espera que haga cosas, pero la mayor parte del tiempo no puedo ni moverme.

Ésta mañana intenté una entrada en el blog tan lastimera que hasta yo misma la borré. ¿A qué viene tanto victimismo? ¿Qué es éso de mirarme el ombligo? Es obvio que estoy atascada en una época de transición de la que ya debería haber salido. El problema es que como no me había pasado núnca, no estoy acostumbrada a manejarme por la nebulosa de la inseguridad [Núnca había tenido tiempo para plantearme nada, la vida me había venido masticada].

Voy a darle vidilla al asunto y buscarle un nuevo enfoque a todo. ¿Qué tal si vuelvo a lo de antes?

Necesito tiempo, paciencia [creo que se me olvidó cómo era ésto de escribir] y un golpe de suerte.

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Ya viajamos menos. A Capital City solo voy [con suerte] una vez al mes.

Pero cuando frecuentaba el transporte público todos los días, me hacía amiga de los conductores. Algunos son bien majos, y podías contar con ellos si llegabas  un minuto tarde, o si cortaban alguna calle… Siempre es bueno tener contactos.

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Lo malo es cuando los conductores se vuelven locos y te hacen la vida imposible, incluyendo amenazas [como nos ocurrió hace dos veranos]. Desde entonces nos cuesta confiar en la gente un poco más.
Ya sólo nos sentamos delante con alguno de los viejos amigos.
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Y vomito arcoiris al ver cómo los nuevos tratan de ligar con jovencitas, y ver que a ellas les gusta el tonteo. ¡Dios Mio! ¡Qué mayor me estoy haciendo!