13.2.13

13, febrero, 2013

Hoy sería el cumpleaños de mi padre. Sólo puedo decir una cosa:

Te echado de menos, todo este tiempo.

Source: kanelaylimon.blogspot.com.es via Anjali on Pinterest

Tanto

7, septiembre, 2012

Hoy estoy en permanente estado de ansiedad. Llevo unos días así, sintiendo mareos, fatigas… y un hambre devoradora a la que no le importa mezclar dulces con salados.

Y para colmo las hormonas revolucionadas con el #SPM.

Septiembre es un mes horrible, lo mires por donde lo mires.

Todo el mundo a mi al rededor tiene un trabajo al que volver, una rutina que tomar.

Además hoy es el primer aniversario de la muerte de mi abuelo, y le extraño mucho. Ayer hicieron la misa funeral y fue tan triste, tan poca gente, tan poco sentimiento. Y su foto ahí en la puerta… La familia cada vez está más distante, o lo estoy yo… no sé.

El futuro no me depara nada bueno, nada alentador. Intento buscarme ilusiones, ¿Qué puedo esperar del mañana? Otro día igual, otro día peor.

*

No tiene que ver, pero… no quiero que me domine la tristeza.

 

 

Hoy he conocido a dos hermanastras de mi abuela en el entierro de mi tía-abuela. Es posible que ya las huviése visto anteriormente en algún evento de éste tipo, pero no las recordaba.

El momento en sí ha sido extraño, no sabía si debía darles el pésame o decirles lo encantada que estaba de conocerlas. Al final me he sentido como una niña de diez años a la que obligan a besar a todas las abuelas del mundo: Me he callado y no he dicho nada.

Mi tía-abuela no tenía muchos amigos, porque pasó un tercio de su vida discutiendo con todo el mundo por herencias y amoríos de no muy buen fin para sus contrarios. Aunque es cierto que todo el mundo tiene el mismo fin tarde o temprano… Tenía los mismos ojos pequeñitos y verdes de mi abuela, pero un caracter totalmente opuesto, cada persona es un mundo.

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He cogido una rosa que se calló de su ramo de flores tras la comitiva. Luego he descubierto que una de mis tías ha cogido otra rosa, mi madre un clavel…  Supongo que las flores han sido como lágrimas que se han ido derramando en su despedida.

Sol y agua.

1, julio, 2012

Dije que escribiría más, y aquí estoy.

Llevamos dos días… bueno, realmente desde el jueves, así que CUATRO DÍAS yendo a la piscina. Me quemé un poco, pero lo suficiente para tener calor, sin ampollas ni nada, y bueno, quizá esté un poco tostada.

Hoy tenemos reunión familiar y me espera un laaaargo día en una parcela de tierra alejada de la civilización, con un charquito de agua, mucho sol y al menos cuatro o cinco cuñados/as. Va a ser chupi.

Ayer tuve un día desquiciante, de los que ya contaba que me duele algo y me duele todo. Vamos, que el alma se salvaba de milagro. Me puse incontrolablemente irascible, sobre todo por la noche. Era el momento justo de ni vivo ni dejo vivir. Lo curioso es que me dormí, a pesar del cumpleaños de los vecinos, a pesar de mis ganas de protestarle a la vida.

Primeros de mes.

3, junio, 2012

Sé que estamos a primeros de mes porque la nevera está llena. O por que anoche él me dejó pedir pizza. No pasamos hambre, aunque la nuestra, es una vida de marca blanca. Hace apenas dos días, en la nevera había un cartón de leche, una lechuga y tres cervezas.

Los días son todos iguales. Tienen sus diferencias, pero da igual si se llaman ‘lunes‘ o ‘jueves‘. Muchas veces me pregunto porqué tengo que levantarme hoy, qué diferencia habrá con el día anterior.

Vaso agua

No es un a diario, es un momento puntual.

Luego poco a poco el lexatín libera sus hormonas, y ya no me asustan tanto las peleas de los vecinos. Puedo incluso ponerme a planchar cantando y poner otra lavadora a mi cíclica vida.

Los fines de semana son diferentes porque él está aquí y siempre trata de sacarme una sonrisa.

p.d. Soñar que sales a hacer deporte con Jessica Alba saliendo a correr por las mañanas, no es sano. Es cuanto menos curioso.

Cuando Mayo Marcea…

21, mayo, 2012

Hace un año que estaba tan viciada con postcrossing, que todas las fotos que hacía con mi súper cámara nueva me parecían postales perfectas. Ésta la he usado un par de veces.

Sí, la niña está difuminada a propósito.

El burro no me pidió derechos de imagen.

No se hirió a ningún burro durante éste reportaje.

*

También hace un año que me llegó mi primera postal sin sello, o al menos una de las primeras:

Y que uno de mis plantones de guisante asomó sus verdes hojas al mundo.

Creo que la planta de guisantes fue una de las pocas que sobrevivió. Los tomates y los pimientos murireron antes de dar frutos porque ya hacía calor y en mi emplazamiento para el macetohuerto hace un solano tremendo día sí, día también.

Y hoy… hoy no he hecho ninguna foto aún. Los días son más tranquilos y la cámara me pesa demasiado para llevarla a todas partes, así que me pierdo un montón de futuras postales. Eso sí, el móvil no hace malas fotos y no salgo de casa sin él, por si acaso.

Estoy pensando dónde puedo robar un puñado de tierra, para que las semillas de guisante que recogí el año pasado empiecen a agarrar, que no me fío mucho de mí y creo que no germinarán. La idea es pedir prestado un puñado de tierra y ponerlo en un yogur. Cuando la planta se seque, que lo hará… pues devolverlo si veo que tal. El problema es que a mí eso de la vergüenza me puede. Si.

P.d. Todo ésto de ponerme nostálgica es para olvidarme de la realidad de un niño que lleva dos semanas en el hospital, pobre angelito, y que tiene muy mala pinta lo suyo. Ayer tuve un ataque de llanto cuando terminamos de inflar los globos y no quiero ponerme a pensarlo mucho, la verdad.

Mi madre me pone trágica.

29, febrero, 2012

Mi madre núnca me ha apoyado en nada. Yo JAMÁS he tenido la razón.

Que de pequeña una niña me estiraba del pelo: ‘Algo le habrás hecho a esa niña‘ –  Sí, claro, parsar por allí.

Que un niño me quitaba un juguete en el cole: ‘¿Seguro que no se lo has dado? Pobrecito, a lo mejor no tiene juguetes‘.

He discutido con Fulanita porque siempre me toca esperar a mi ‘¡Es que no tienes paciencia!’

Que apruebo el carnet de conducir a la primera: ‘Y yo que quería que hubieses tardado tres mesecitos más‘ – ¿Cómo? ¿Ni felicidades ni nada? ¡¡no te estoy pidiendo ni un coche ni dinero para comprarlo!!

 

Son ejemplos tontos, pero que unidos a otros más o menos graves, empiezan a formar una montaña. Y una, que es un poco lenta pero no es tonta, deja de contarle las cosas a su madre.

La madre se queja de que no hay comunicación: ¿Para qué te voy a contar nada si todo es culpa mía o lo he hecho mal?

Pero una, como es muy despistada y olvida pronto, le cuenta a su madre que el último día no lo pasó bien en patchwork porque había unas compañeras nuevas que hacían mucho ruido y hablaban a gritos, así que en vez de relajarme que es a lo que suelo ir, me estresé. Y le digo que me molestó que se metieran directamente conmigo porque no me gusta hablar cuando no tengo nada que decir. ¿Y qué me dice ella? Que no tengo que ser así. Que tengo que aguantar, porque igual me tengo que ir a trabajar a un bar.

¿¿Queeé??

A joderse y a aguantarse. El Ajo y Agua de toda la vida.

Cuando yo tenga que ir a trabajar a cualquier parte, me pagarán por aguantar a quien sea, y no como ahora que yo pago por hacer un break en mi mierda de vida y relajarme.

Sus lemas de vida debe ser: Los demás siempre tienen la razón, menos mi hija. Y hay que aguantarlo todo por vivir en sociedad. No quiero ser extremista, ni darle importancia a cosas que no la tienen, pero me quema ése espíritu sumiso. De hecho era un comentario casual que no quería que fuese a más.

Pero ella me enciende. Me pone automáticamente en guardia y en contra de sus palabras. Me pone trágica.

Cuando le he dicho que no tengo necesidad de pasarlo mal ahora, poco le ha faltado para decir que seguramente todo han sido imaginaciones mías, insiste en que no tengo que ser así.

¿Que no tengo que ser cómo? ¿Ser menos yo? Genial.

Supongo que ella es uno de los motivos por los que tengo tan poca confianza en mi misma, y soy tan poco positiva. Nunca lo suficientemente buena, nunca ni siquiera algo especial. ¿Ser menos yo? Perfecto.

P.D. Y que conste que aprecio mucho a mi madre, que creo que no hay que darles la razón en todo a los hijos… pero ¿Qué hay de alguna muestra de apoyo de vez en cuando?