Vida escolar.

11, septiembre, 2012

Por éstas fechas, cada año, se inauguraba el curso escolar [Y sigue siendo así, pero yo ya no tengo nada que ver con el tema, gracias al cielo que me ha dado un respiro].

Y como comienzos de curso horribles recuerdo el del instituto.
El primer día los mayores nos pintaron a rotulador una L en la frente y nos persiguieron con jarras de agua y otras cosas que prefiero no recordar [mencionaré grasa de caballo porque aún recuerdo su olor]. Pero al menos ése día estaba con mi amiga Patri.

Al día siguiente me encontré sola en una clase de 30 personas que no conocía y de las que la mitad eran repetidores [Si, ésos que nos habían perseguido] y/o salvajes de otros pueblos.  Supongo que también influiría el cambiar de un colegio concertado a un instituto público y que mis mejores amigas repitieran curso a su vez y no cambiasen de colegio.

Mis únicos amigos resultaron ser un niño que nació un día después que yo en el mismo hospital y una macarrilla dos años mayor a la que le encantaba que le diese masajes en la espalda y que alucinaba con que yo me supiese las letras de las canciones de Los Héroespero ésa es otra historia. Los mejores días de ése año los pasé en clase de tecnología con un profesor maravilloso.

Ése año de instituto fue una auténtica perdida de tiempo en todos los sentidos.

Fue el peor Volver a empezar que recuerdo.

Al año siguiente cambié de optativas, por supuesto.

Terminando con el otoño

19, diciembre, 2011

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Me gusta en otoño. Bueno, me encanta. Siempre que salgo de casa me pasa el rato haciendo fotos a las hojas, porque adoro el colorido. Por supuesto después siempre destrozo los montones de hojas que el viento junta en las aceras y en los bordes de las calles y los esparzo por todas partes. No lo puedo evitar. Ésta gamberrada me llena de alegría y vitalidad.
Os pongo una foto de EL ANTES.
¡Cómo me lo he pasado! ¿veis todas las hojas del borde de la carretera? ¡Nerviosita la traían a una! jajaja

Despierta.

9, agosto, 2011

 

Después de una semana sin dormir, o sin dormir bien al menos, he conseguido despertarme [¡si!] de buen humor y con ganas de hacer cosas.

Llevamos lo que  va de mes sin salir a andar [os dije que salía a andar cada noche, aunque eso realmente era pasear] y lo que hago ahora es vegetar junto a mis cuñados en un parque cercano a casa mientras el nene juega con otros nenitos.

¡Por dios! Vegetar es horrible. Y si encima no duermes bien y/o te duele la espalda, la velada se convierte en un preludio al infierno.

Acompañemos la situación con pipas, ganchitos, coca-colas…

Obviemos las risotadas de Novio y Cuñado jugando a agarrarse de los huevos [no creo que llegue a entenderlo nunca…]

Veamos, tenemos a una Synn que está echando tripa… y que  vegeta. Con sus gordas pantorrillas, dando patadas al aire,  mirando al infinito con ojos perdidos… en un parque infantil.

Una señora que conozco bien, cuya hija se ha casado hace unos meses, de mi edad, y con la que solía verme en la playa, me dice:

– ¡Synn! ¡Éste año no vas a la playa! ¡¡y el año que viene si tienes el crío tampoco irás!!

– Pues que yo sepa – Contesté con voz fuerte- No hay ningún crío en proyectos ni para ahora ni para el año que viene. ¡¡Y encaso de que decida tener uno igual me lo llevo!!

Mi chico dice que la mujer se fue todo roja. La verdad es que no me fijé.

Y hoy que él no está, no pienso salir al parque. He pasado la tarde en mi charquito de agua, tomando el sol y chapoteando… y esta noche ¡ya veré que pasa!

 

Quería escribir una entrada sobre lo silenciosos que están mis vecinos últimamente.

Quería.

Mis vecinos de enfrente siempre habían sido muy ruidosos. Tienen un bebé de meses, y creedme, el bebé es lo que menos se oía. Tenían unas peleas terribles, de dar golpes a la pared, de amenazas, de muebles rotos… una vez subía las escaleras y me debieron oír, porque incluso pegaron golpes a la puerta de entrada. Lo confieso, me acojonaron.

Un día que dormí sola con las niñas, él se pasó la noche llorando en el balcón. Tuve que cerrar las ventanas y cocerme de calor porque no podía dormir con sus quejidos lastimosos.

Otro día me despertaron a las seis de la mañana discutiendo sobre ya no recuerdo qué… pero al final éstos vecinos se casaron, desaparecieron 15 días a saber dónde [si vosotros queréis preguntarles…] y ahora son todo risas y dulzura. A ver, me alegro, pero me parece raro y fuera de lo normal.

Mi vecino de arriba tiene épocas, de esas que a las tres de la mañana le da por cambiar los muebles de sitio, o de esas que a medio día pone el telediario a todo volumen [momento teniente dónde los haya] pero siempre está silencioso. Creo que le habré oído hablar un par de veces en seis meses. Lo peor es que cada uno estaba en su salón y él hablaba por teléfono, yo estaba viendo la tele. Ni siquiera discutía, sólo hablaba, pero a todo volumen. Ahora sólo le oigo cuando se hace el colacao por las mañanas [Éste patio tiene una acústica increíble, puedo oír la cucharilla chocando contra el vaso..].

Mi vecina de abajo acostumbraba a despertarme recorriendo la casa con tacones a las siete de la mañana [esa hora ya es bastante prudencial, no me quejo por eso]. Creo que es normal que revises que todas las persianas queden bajadas, los armarios y las puertas cerradas, los grifos que no goteen,  que des tres vueltas al cierre de seguridad de la puerta al salir, pero creo que es absolutamente innecesario hacer todo eso [menos el punto de cerrar la puerta] con tacones. Hubiese sido un detalle prescindir de ellos, pero no era tan terrible. Ahora vende el piso, así que no la vemos mucho.

Al otro lado de la calle tenemos un garaje en el que un grupo heavy practica viernes, sábados y domingos por la tarde. Bueno, no suenan mal del todo, me están empezando a hacer gracia.

Pero ahora… el vecino que tengo pared con pared [y que tiene la suerte loca de que no me cruzo con el nunca porque entra por otra calle] que ha decidido tocar la batería. Tocar no, aporrear. Disonante, arrítmico, tocapelotas… él ha inspirado el #comolopillelomato [si, no lo pensé antes de escribir] y me está inspirando uno nuevo, quizá un #tevoyameterlasbaquetasporelculoimbécil.

No me gusta ser radical, y creo que también tiene derecho a practicar… pero hay días que toca cada media hora, descansa media hora, vuelve a tocar… perdón, aporrear. Nueve de la mañana, tres de la tarde, cuatro de la tarde, seis de la tarde, once de la noche… el ruido infame se mete en mi cabeza y me golpea como un martillo. No le importa nada, le apetece y toca. Y a mi la pared me retumba. Me tiene loca, loca, loca.

Creo que voy a usar su buzón para ponerle una sugerencia, antes de que termine con mi paciencia: Que insonorice ese cuarto, por mi bien y por el suyo.

Fats are back in town

13, abril, 2011

 

Es increíble lo que pasa el tiempo.

Pero yo ahora, en vez de medir el tiempo en semanas, tendré que medirlo en kilos:

Cuando pesaba x: hace dos años

Cuando pesaba x+10 hace un año

Cuando pesaba x+20 abril del 2011

¡¡¡Me estoy poniendo tremenda!!!

Lógico, a penas ando, tengo un sofá maravilloso que te atrapa y evito cualquier movimiento. Por no contar lo de la glotonería, también conocido como gula…

Pero voy a intentar cambiar, ésta vez enserio, que menudo berrinche me llevé ayer al ir a ponerme una camiseta de tirantillos… aaaains…

Alérgica perdida.

18, marzo, 2011

 

Parece que hoy que salió el sol, estoy un poco mejor.

He pasado unos días malos, medio angustiada medio adolorida, y hoy a parte del dolor de oídos y de garganta, empecé a estornudar así que me he tomado una pastilla para la alergia y he ido a ver a Peluche caminando por el sol.

A Peluche lo conseguimos sacar del altillo, y tenia una patita muy hinchada, casi monstruosa, así que terminamos llevándolo al veterinario, quien vio que tenía una mordida de otro gato y le puso antibiótico y antiinflamatorio.

El sol está bastante primaveral hoy y aunque se me ocurrió ir con abrigo y por el sol hacía muy bueno, por la sombra aún hace frío y eso hace que me duelan aún mas los oídos.

Por lo demás, igual. Si tomáis pastillas de la alergia, ya sabréis que atontan un poco. Carlos me obliga a tomarlas con moderación y a dejarlas poco a poco porque dice que crean adicción. Soy yonqui de los anitestamínicos.

Y para la garganta: Manzanilla, miel, limón y canela. Girada, para el cuello (porque lo subí de lado al twitpic y no hay manera de girarlo…) y bien infusionado todo.

De atracones y entierros

8, febrero, 2011

Nada tiene que ver un atracón con un entierro.

Y no es que me diese un atracón, solo es que comí mucho. No demasiado, solo mucho.

El domingo unos amigos nos llamaron para ir de compras, y como todos somos buenos comedores, terminamos yendo a un buffet libre de Wok. Eso es el paraíso de los comilones, y el infierno de las dietas.

Me lo pasé bien y comí mucho.

Entonces este post debería llamarse:

De comer mucho y entierros.

Nada tiene que ver comer mucho con un entierro.

Nunca me entero de cuando muere alguien, normalmente me avisan para el entierro. Pero hay veces que la muerte te avisa con tiempo, o avisa a los médicos, que te dicen: Es cáncer, unos meses.

Sabíamos que el tío tenía cáncer, pero yo no lo había dibujado en mi mente como tal. Estaba simplemente hospitalizado.

En fin, el Domingo me fui de ‘comer mucho’ y hoy de entierro. Me gustaría desahogarme y llorar, pero no lo he asimilado bien. Estoy triste, pero no lo quiero pensar mucho. El tío está en el hospital. Voy a prepararme para el entierro.