Dudando

20, octubre, 2012

Braide abrió su pesado diario de tapas marrones. Lo había sacado unos minutos antes de debajo de su cama, de la parte más vacía del viejo colchón de lana. Había tardado mucho en empezar a escribir, porque no encontraba la tinta de Araña gigante para escribir.

Querido diario,

Hoy lo más gracioso que se me ocurrió pensar es que no sé si es mayor mi Misantropía o mi Antropofobia. Sí, así, con mayúsculas.

El problema es mío, así que lo mejor es reconocerlo y tratar de ponerle remedio ¿no?

Pero vamos, no te quiero escandalizar, ésto es como cuando escribo de mi egolatría o mi empatía. Son conceptos no literales y amplísimos que se dan en situaciones muy concretas.

Por ejemplo: Siento aversión a la humanidad cuando me doy cuenta de el tipo de elementos que hay por ahí sueltos. En concreto es por ésos tipos, pero su incursión en mi mundo hace tan imposible la filantropía que tiendo hacia su contrario. Y la Antropofobia… ésa la tengo desde hace tiempo. No me gusta conocer gente, me dan miedo tanto sus posibles reacciones como las mías. Y no me refiero a todo el mundo, si no especialmente a la gente de carne y hueso…

 – Braide, como sigas haciendo el tonto núnca llegaremos a tiempo para tu boda con Eduardo Azul – dijo la reina desde la puerta- ¡No está bien hacer esperar a un príncipe! ¡¡Y no me vengas con que no le conoces!!

– Sí madre.

– Pues vamos. No me hagas repetírtelo.

Con un ágil movimiento de muñeca, Braide derramó la tinta de araña azul sobre su vestido blanco, al tiempo que con la mano izquierda escondía el diario bajo la cama.

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Braide

2, octubre, 2012

La princesa Braide  pensó que se le partía el corazón, pero era incapaz de llorar. Se sentó en su cama y escuchó el gastado sonido del silencio en su alcoba.

Todavía podía ver los labios de su amiga despidiéndose como a cámara lenta.

‘Que os valla bien en todo’.

Era un punto y final, un hasta nunca. El vacío era tan grande que pesaba incluso más que el aire que le rodeaba. Le daba la impresión que no sólo perdía una amiga, si no que perdía una parte de su vida.

‘No volveré a los torneos de caballos, no volveré a estar a su lado en el palco, ni volveré a formar parte de sus reuniones de bordado.’

No había hecho nada para evitarlo. No había movido los labios, tan sólo había sonreído como una estúpida, como siempre que estaba con ella. La Reina Madre se había ocupado de todo.

‘Tenemos otros proyectos para Braide ahora.’ Había dicho.

Durante un segundo los pajarillos habían dejado de cantar. Pero sólo un segundo. La Reina había vuelto a parlotear animadamente, como siempre. Braide ya no escuchaba. Tenía la certeza de que una parte de si misma se estaba arrancando de su propia piel para quedarse en ése mismo lugar.

Y mientras su amiga se marchaba, se giró para atesorar en su mente ésos rizos negros y ése vestido azul y despedirse de el aroma y el sonido de aquella voz, que no volvería a escuchar jamás.

Pipas

22, septiembre, 2012

Se me ocurrió poner en facebook e instagram, no recuerdo si también en twitter, una foto de mis pies. http://instagr.am/p/P2Z84vM3Pz/ Escribí algo parecido a: Todavía hace temperatura para tomar pipas en el parque.
La verdad es que dije lo de las pipas porque estaban en el suelo, aunque ésas en concreto no me las había comido yo.
Las replys me han hecho pensar, porque confieso que otras veces sí que he tirado cáscaras al suelo.
Si yo hubiése sido famosa ésa foto habría dado la vuelta al mundo acompañada de palabras como cochinao guarra. Tengo que ser más cuidadosa, tanto con el medio ambiente como con las cosas que publico sobre mi.
Afortunadamente no soy famosa, y poco importa lo que yo haga.

Es extraño.

18, septiembre, 2012

Ayer tuve uno de ésos días extraños en los que desde el mismo instante en que te levantas, sabes que no harás nada de lo que tenías planeado.

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Al final terminé subida en un autobús, maldiciendo la resaca de las fiestas [porque sí, éste fin de semana fueron las Fiestas del Rosario y volví a los excesos gastronómicos…] pero muy tranquila pese a todo. Era mi conductor favorito, no había casi nadie y por supuesto, no se notaba la Huelga de Transportes porque era un horario más que prudencial.

Después de mi viaje de hora y media hice las gestiones oportunas y me sobró tiempo para sentarme a leer en un parque de Capital City [tengo que admitirlo, hice tiempo a propósito para comer con mi compañero de piso y no me apetecía nada andar].

El libro tiene un comienzo lento y pesado, y no estoy de acuerdo con nada de lo que dice, pero era lo único que había, así que usé las hojas en blanco para escribir lo que pensaba y resumir mi vida hasta el momento, tal y como hacía hace años. Sé que muchos pensaréis que es estropear un libro, pero yo nunca me he podido resistir a una página en blanco a no ser que el libro fuese realmente absorbente, y no era el caso.

Como contaba, estaba yo resumiendo lo que me había llevado hasta ése punto en concreto de la geografía española, cuando de reojo veo lo que parece la silueta de un ex-compañero. Lo veía andando como a cámara lenta, paso a paso, acercándose.

Rápidamente me dije: “Piénsa, ¿vivía Fulano por aquí?

Pero como soy realmente lenta pensado, cuando llegué a la conclusión de que era posible, Fulano ya se alejaba cuesta arriba [dije que soy lenta] y realmente no me apetecía nada ir detrás para condicionarme, así que lo dejé pasar.

Es curioso como a veces olvidamos cosas, lugares o personas y éstas aparecen de la nada [para esfumarse de la misma manera].

Es fastidioso como algo tan sencillo como un viaje de ida y vuelta, con un menú del día puede hacerte gastar 22€ de tu maltrecha economía. 32€ contando con el menú del compañero.

Es irónico como al volver a casa, me sentí feliz y llena de energía.

 

Vida escolar.

11, septiembre, 2012

Por éstas fechas, cada año, se inauguraba el curso escolar [Y sigue siendo así, pero yo ya no tengo nada que ver con el tema, gracias al cielo que me ha dado un respiro].

Y como comienzos de curso horribles recuerdo el del instituto.
El primer día los mayores nos pintaron a rotulador una L en la frente y nos persiguieron con jarras de agua y otras cosas que prefiero no recordar [mencionaré grasa de caballo porque aún recuerdo su olor]. Pero al menos ése día estaba con mi amiga Patri.

Al día siguiente me encontré sola en una clase de 30 personas que no conocía y de las que la mitad eran repetidores [Si, ésos que nos habían perseguido] y/o salvajes de otros pueblos.  Supongo que también influiría el cambiar de un colegio concertado a un instituto público y que mis mejores amigas repitieran curso a su vez y no cambiasen de colegio.

Mis únicos amigos resultaron ser un niño que nació un día después que yo en el mismo hospital y una macarrilla dos años mayor a la que le encantaba que le diese masajes en la espalda y que alucinaba con que yo me supiese las letras de las canciones de Los Héroespero ésa es otra historia. Los mejores días de ése año los pasé en clase de tecnología con un profesor maravilloso.

Ése año de instituto fue una auténtica perdida de tiempo en todos los sentidos.

Fue el peor Volver a empezar que recuerdo.

Al año siguiente cambié de optativas, por supuesto.

Tanto

7, septiembre, 2012

Hoy estoy en permanente estado de ansiedad. Llevo unos días así, sintiendo mareos, fatigas… y un hambre devoradora a la que no le importa mezclar dulces con salados.

Y para colmo las hormonas revolucionadas con el #SPM.

Septiembre es un mes horrible, lo mires por donde lo mires.

Todo el mundo a mi al rededor tiene un trabajo al que volver, una rutina que tomar.

Además hoy es el primer aniversario de la muerte de mi abuelo, y le extraño mucho. Ayer hicieron la misa funeral y fue tan triste, tan poca gente, tan poco sentimiento. Y su foto ahí en la puerta… La familia cada vez está más distante, o lo estoy yo… no sé.

El futuro no me depara nada bueno, nada alentador. Intento buscarme ilusiones, ¿Qué puedo esperar del mañana? Otro día igual, otro día peor.

*

No tiene que ver, pero… no quiero que me domine la tristeza.

 

 

Hommocuñadus

3, septiembre, 2012

Uno de mis Hashtag preferidos de los últimos días ha sido #Cuñados que… aunque los últimos días han sido tan completos que no lo he mencionado a penas.

Resulta que pese a que yo me negué varias veces, al final fuimos de fin de semana con mis cuñados a la playa. A un camping concretamente. El tipo en concreto (hommocuñadus) es un animal en todos los sentidos. Os dejo algunas de sus perlas, que por no herir sensibilidades no publiqué en twitter.

#Cuñados que no se duchan ni tocan el agua en todo el fin de semana. Y mira que estábamos en la playa. Había piscina. Había duchas. Había agua. [Aunque tengo que admitir que el día que nos volvíamos logramos que se metiese al mar].

#Cuñados que no son capaces ni de inflar su propia colchoneta, ni de montar la tienda, pero que sí saben sentarse en una silla y criticar constantemente. [Al final la habíamos dejado no demasiado mal pero nada bien según el experto].

#Cuñados que van de camping y no llevan saco de dormir ni sábanas para su hijo. Y los de él y su mujer porque se los dejó un familiar.

#Cuñados que te despiertan a las cuatro de la mañana para pedirte tu manta, la que usas de almohada, y te la devuelven con un manchurrón de aceite de coche 😦

#Cuñados que critican a su mujer porque no le ha metido ninguna muda de ropa [sí, el mismo que no tocaba el agua].

#Cuñados que montan el pollo a su mujer enfrente de la cafetería del camping porque ellos no han dormido por la noche y ella no ha estado a su lado pasándolo mal. [Ella tenía sueño y se durmió, por supuesto. Por la mañana nadie se atrevía a despertarle y él se sintió ignorado].

#Cuñados a los que tendrían que arrancar sin vida de mis manos si yo no desconectase el chip.
Y a pesar de todo, a pesar de que a veces me recuerde a Torrente, tengo que reconocer que parece que ha cambiado un poco y está más suave. Eso sí, le hemos dejado tomar TODAS las decisiones, y claro como él dijo en un momento dado, en una de esas cagadas cuñeriles: “No pasa nada, me he equivocado yo“.