Tristeza

22, diciembre, 2011

Tristeza

Cuando descubres que tus ex-compañeras de trabajo se han estado escribiendo entre ellas

Y a ti no te han escrito.

¿Rabia?

Por un momento quizás,

Pero luego piensas que tu tampoco las has escrito a ellas.

Y piensas de nuevo:

Normal, si yo no doy, no me van a dar.

Entonces te preguntas porqué no las escribiste tu,

Y te respondes que sí que empezaste a escribirlas,

Pero como no contestaban lo dejaste.

¿Y ellas que dicen?

Una perdió tu móvil.

Otra estaba muy ocupada con su vida.

Si, tu también perdiste el móvil, y estabas muy ocupada.

Pero estás triste,

Porque en su momento creías que eran amigas.

Sin duda eran amigas entre ellas, pero no contigo.

¡¡Qué triste!!

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Terminando con el otoño

19, diciembre, 2011

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Me gusta en otoño. Bueno, me encanta. Siempre que salgo de casa me pasa el rato haciendo fotos a las hojas, porque adoro el colorido. Por supuesto después siempre destrozo los montones de hojas que el viento junta en las aceras y en los bordes de las calles y los esparzo por todas partes. No lo puedo evitar. Ésta gamberrada me llena de alegría y vitalidad.
Os pongo una foto de EL ANTES.
¡Cómo me lo he pasado! ¿veis todas las hojas del borde de la carretera? ¡Nerviosita la traían a una! jajaja

Irremediablemente celos

16, diciembre, 2011

Hace tiempo que no escuchaba a Antonio Orozco.

Hace años… me dejé caer por un par de conciertos. Al primero fue por puro azar, pero me gustó. No tanto como para ser fan, pero me gustó.

Hoy he despertado con ésta canción [quizá con un poco mas de rasgueo que la que os pongo] y me he puesto nostálgica.

Y no estoy celosa de nada en especial, no señor, no sé porqué habré pensado en ella. Quizá la melancólica voz de Antonio era la banda sonora perfecta para éste viernes.

 

De noche, cuando no entiendo que tu sueño se derroche,
cuando mis notas se protegen con el broche,
el que la luna y silencio me prestó.
De noche, cuando tu magia se resbala entre tu boca,
cuando mi alma se refugia como loca
de los suspiros que de ti quieran salir.
Cuando duermes.
Siento celos
de no ser dueño del lamento de tu boca,
siento celos
de la tormenta que la noche te provoca, celos.
Siento celos de la tela que te arropa,
siento celos, celos.
Irremediablemente celos,
los que me dicen cuando todo sabe a poco,
los que me indican con pellizcos mis enojos,
los enemigos de los versos que escribí.
Cuando duermes,
es tu mirada la que inunda mi condena,
es mi mirada la que sufre en mi esa pena,
en que tus ojos son oscuros para mi.
Cuando duermes.
Siento celos
de no ser dueño del lamento de tu boca
Siento celos
de la tormenta que la noche te provoca, celos.
Siento celos de la tela que te arropa,
siento celos, celos.
Celos
de no ser dueño del lamento de tu boca,
siento celos
de la tormenta que la noche te provoca,
siento celos de la tela que te arropa,
siento celos, celos del borde tu boca,
del roce de tu ropa.
Irremediablemente celos,
irremediablemente celos.

Paseando

10, diciembre, 2011

Palacio de Aranjuez

Palacio de Aranjuez

Aranjuez es uno de mis lugares favoritos en el mundo. Al menos es uno de mis top 5  de lugares conocidos.

Tanto el río…

Jardín de la Isla

Jardines del Príncipe


Empezamos con niebla, y terminamos con niebla.

Visitas inesperadas

6, diciembre, 2011

Sábado, seis de la tarde. Estoy en casa, con mocos, dolor de cabeza y los ojos escociéndome. [¡Ahí es cuando debí verlo y prepararme! nada bueno podía pasar]. Mi chico en pijama, con dos mantas, tirado en el sofá haciendo zapping. Yo haciendo bolas de navidad, por hacer algo. El salón hecho un desastre, por supuesto.

Riiiiiiiing. – Telefonillo.
¿Si? – Yo, confusa.
Soy Fulano – Telefonillo.
Ahh… aaghh – Yo, pulsando para abrir la puerta.

Y llega Fulano, con mujer e hijos, sube y pasa.  De nada le sirve que le diga lo enferma Y CONTAGIOSA que estoy, y ver a mi chico también en pijama. Se sienta en el sofá.

Si solo es un momento – Dice Fulano.
¿Quieres una cerveza? – Dice mi chico AAAAAAahhhh, craso error. Ofrecer una cerveza a una visita sorpresa es invitarla a quedarse.
¡Claro hombre! – Responde Fulano, al tiempo que se recuesta en el sofá y busca el canal de deportes en la tele.

Lo siguiente que recuerdo son dos interminables horas de mi misma sorbiéndome los mocos, de fulano gritando lo hijoputas que son sus jefes, de la tele con un partido de baloncesto que nadie veía, de el hijo gritando lo mucho que se aburría, de la hija tocándolo todo, de la mujer sudando tinta, pero sin quitarse el abrigo…

Y cuando al fin Fulano recuerda que tiene el coche aparcado en línea amarilla, y que se tiene que ir, el hijo ve la Wii y se la enseña a su padre.

¿Quieres que nos quedemos a jugar? ¿A ver qué juegos tienes? – dice fulano.

¡¡¡DIOOOOOOS!!!

Tenemos que arreglarnos nosotros para visitar a un enfermo. – Respondo tras el susto inicial.
– ¿Quién qué le pasa? – Pregunta fulano.

[¿¡No hay forma de quitarse a éste tipo de encima!?]

Y entonces tuve que explicarle los problemas ginecológicos de mi cuñada, que por otra parte, no le interesan y le dieron un poco de asco, por la cara que puso.

*

Se fueron.

A mi me quedó mala conciencia, por no tener la casa limpia y por no haberles invitado a cenar. Pero… ¿y lo a gusto que me quedé cuando se fueron?.

 Últimamente sólo tengo visitas el los peores momentos. No me gustan las visitas sorpresa que no se quieren ir.